La vociferante agrupación Frente Nacional Anti AMLO (FRENA) en Puebla hizo correr con cierto gozo el supuesto logro de haber llenado el zócalo de la Ciudad de México, pero se trató un engaño más de los que suele utilizar el fundamentalismo de sus dirigentes en los estados.

Un poco de tiempo después, a través de listas de distribución de WhatsApp llamaron a boicotear un supuesto mensaje del objeto de los desvelos de la rancia agrupación de la extrema derecha: el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, que según sus oponentes sería transmitido a través de la televisión a todo el país.

“Aviso de última hora: hoy el presidente de México dará un mensaje a toda la nación mexicana de las 9 a las 10 de la noche les pedimos pasen la voz de que NO enciendan sus televisores una hora por México dejelo solo y las televisoras vendidas pasa este mensaje a todos tus grupos y contactos”, decía el mensaje lleno de faltas de ortografía, sin puntuación adecuada y con desinformación abundante.

El nivel de desinformación y desconocimiento ha llevado a sus seguidores a repetir como estribillo la demanda de “renuncia” de López Obrador a la Presidencia de México, sin siquiera detenerse a reflexionar sobre la condición irrenunciable de un cargo obtenido a través del voto popular en el sistema político mexicano.

Ignorantes o mal intencionados han difundido a través de sus redes de comunicación la idea de que ese es el mecanismo para obligar al tabasqueño a dejar el poder para el que bregó en la oposición desde el año 2006, cuando enfrentó a todo el aparato con Felipe Calderón Hinojosa como aspirante a la Presidencia, que finalmente obtuvo con menos de medio punto porcentual.

López Obrador, el candidato disruptivo que desde 2018 instauró en México un modelo de ejercicio del poder para el que nadie estaba debidamente preparado, ha alentado la reacción desde diversos frentes con la peregrina intención de llevarlo a que decline a la responsabilidad para la que lo llevó ahí una amplia mayoría hace dos años.

La debida administración del discutible y probable enjuiciamiento a los expresidente  lo volvió a poner en el imaginario como el presidente que va contra la corrupción, que ya se traduce en una muy holgada aprobación en las encuestas de diversas firmas especializadas en mercados de opinión.

El tracking presidencial que realiza la empresa Consulta Mitofsky documentó diez incrementos en el índice de popularidad consecutivos para dar un total de 54.7 contra un 44.8 de desaprobación. La derrota que la derecha espera está lejos de suceder.

 

@FerMaldonadoMX

Parabolica.mx por Fernando Maldonado