Aunque en la mayoría de las ocasiones las consideramos homólogas, existe una diferencia epistemológica entre violencia (enfoque social) y agresión (enfoque innato). La agresión contiene un sentido adaptativo y la violencia un componente cultural. La violencia es aquella acción o inacción que tiene la finalidad de causar daño físico, emocional o psicológico a otro ser, sin el beneficio para la eficacia biológica y desde este punto de vista la violencia se convertiría en gratuita consecuencia de la interacción entre la agresividad natural y la cultura.

Existe una gran gama de paradigmas que explican la violencia desde teorías activas innatas de la violencia como la etológica, psicoanalítica, de la personalidad, de la frustración, de la señal activación, hasta teorías reactivas que consideran a la violencia desde la perspectiva social como la del aprendizaje social, de la interacción, sociológicas y ecológicas, cada una realiza una diferenciación entre violencia y agresión.

En este sentido, y aunque en su mayoría se suele usar o catalogar en las mismas dimensiones, existe diferencia entre la violencia digital y los delitos informáticos. La violencia digital se produce cuando una persona ejerce la fuerza o el poder sobre otra, a través de las herramientas tecnológicas como internet, telecomunicaciones y dispositivos móviles vulnerando la dignidad, libertad y vida privada. En el terreno regulatorio, esta práctica no está normada por el derecho internacional o nacional, a diferencia de los delitos informáticos que son reconocidos por el derecho penal internacional y se encuentran relacionados con la protección o vulneración de las herramientas tecnológicas que almacenan información.

A través de imágenes, símbolos, lenguaje multimedia o contacto virtual que puede terminar en encuentros reales, las personas aprovechan las características de la hipermedia para ejercer violencia digital —y a diferencia del acoso escolar que se produce “entre pares” bajo el modelo «agresor-víctima» donde el provocador forma parte de un circulo de pares—, en la digital se puede dar entre pares. Es decir, de adultos a menores y viceversa. Al utilizar herramientas tecnológicas, las acciones utilizadas dejan rastro, lo que rompe con el esquema hegemónico del agresor con un poder casi inacabable y la víctima puede registrar y demostrar las acciones violentas del agresor, lo que invierte la relación de poder.

En internet, existe una corresponsabilidad en la reproducción, eliminación de la violencia digital, no es posible categorizar la violencia como entre sólo jóvenes, parejas, escuela, familia o autoridades. Internet, desde el punto de vista utópico tecnológico, es lo más próximo a la comunidad donde los beneficios son globales y los problemas son de todos.

Las formas de violencia digitales más recurrentes son: sexting, ciberbullying y la trata. Estas pueden darse a través de redes sociodigitales, TIC, mails, blogs o a través del acoso a particulares o grupos sociales. También existen otras formas de violencia en internet como: adicción, phishing, hacking, ciberpornografía, shatocon, loción, grooming, trata de imágenes, suplantación, plagio, sextorsión.

 

Ecosistema Digital

Carlos Miguel Ramos Linares

@cm_ramoslinares