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El monstruo crece

Hoy tendríamos que analizar el triunfo del Puebla de la Franja sobre Cruz Azul en el Estadio Azteca en otra demostración de buen  futbol, de capacidad táctica, de competencia interna, de una escuadra que se esmera en demostrar las palabras de su entrenador en las previas de los partidos ya que Larcamón dijo que su equipo era voraz y el que saltó a la cancha del Azteca lo fue para apretar y recuperar la pelota, para atacar con criterio ahora sí aprovechando el ancho de la cancha por izquierda y por derecha; deberíamos estar hablando del partidazo de Fernando Aristeguieta, por cierto un acierto de la directiva ya que prefirió aguantarlo tras una campaña en la que estuvo lejos de lo esperado pero su actitud en los entrenamientos fue siempre profesional, del paso adelante del capitán Javier Salas quien hasta dio una gran asistencia para el tercer gol del venezolano, tendríamos que hablar de un equipo que lleva nueve fechas sin perder y que suma 21 de los 27 puntos en disputa cuando hubo muchos torneos que llegar a las 20 unidades ya era un éxito https://www.youtube.com/watch?v=zpqSA07fKw0; pero en lugar de hablar de un Puebla que juega buen futbol se tiene que hablar de un problema que crece y crece sin que los directivos se atrevan a frenarlo.

Un nuevo episodio de violencia se vivió en el futbol mexicano, ahora en el Querétaro vs Atlas, un duelo entre equipos con antecedentes entre sus aficiones y ante otros equipos; las imágenes en “La Corregidora” de Querétaro fueron muy crudas porque se mostraban a personas ensangrentadas, algunas mal heridas y desnudas, mientras que familias completas buscaban resguardo en la cancha o en los túneles porque cometieron “el pecado” de llevar una playera rojinegra. La turba arrasó con todo ya que no fue sólo un enfrentamiento entre barras, fue el ataque a toda persona que llevara un distintivo del equipo contrario y aunque las imágenes se han centrado en lo que sucedió al interior del inmueble hay testimonios que refieren que la persecución continuó en el estacionamiento. Las mismas crudas imágenes hacían suponer lo peor para varios de los golpeados, mientras todo tipo de información corría con datos sin comprobar.

Si el sábado fue un día triste, ayer domingo también porque al cumplirse 24 horas del incidente la respuesta ha sido lenta, torpe, con los mismos lugares comunes de cada acto violento que genera indignación en las siguientes horas, las famosas carpetas de investigación de la Comisión Disciplinaria que han producido castigos irrisorios pero no resuelven el problema. Ayer por la mañana, el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González ofreció un discurso en que llamó criminales a los que participaron en los hechos y les dijo que iba por ellos porque su actuar era un atentado contra Querétaro, pero por la noche no había algún detenido; Kuri González ofreció las cifras oficiales de lesionados en dos ocasiones, por la mañana y por la tarde, y en ambas insistió en que no había muertos y sólo tres personas estaban graves https://www.youtube.com/watch?v=ruTq9C1tgsE, lo que ha sido objeto de cuestionamientos porque las crudas imágenes parecen sugerir otro panorama. Mientras las autoridades estatales emitían estos comunicados pero no aprehendían a los responsables, las de la Liga Mx reaccionaron con la misma torpeza: Tras los acontecimientos se jugaron el Monterrey vs América, el Cruz Azul vs Puebla, y el Chivas vs Santos y obligaron a los clubes a suspender la tradicional rueda de prensa para que dos representantes de los clubes implicados leyeran un mensaje, mal leído y sin peso, aunque los técnicos de Cruz Azul y Puebla prefirieron comparecer ante los medios para dar un mensaje mucho más espontaneo, ambos Juan Reynoso y Nicolás Larcamón dijeron mucho más que el que les habían encomendado: “Es un día triste no para el futbol mexicano, sino para todo México” dijo el peruano; “El futbol no es de vida o muerte es lo más importante de lo menos importante”, agregó el argentino quien también hizo un llamado a ser más cuidadosos en los mensajes que se emiten.

Mikel Arriola, Presidente de la Liga Mx, continuó con la torpeza, es cierto que viajó a Querétaro y se reunió con el Gobernador y los representantes de la franquicia de Gallos Blancos (cuyo dueño no ha dado la cara y se habla de que son un grupo de once o doce socios, según dijo el directivo Adolfo Ríos), pero sus primeras respuestas han sido tan tibias como las de sus predecesores porque la primera determinación es que las barras ya no podrán viajar cuando su equipo sea visitante, una medida que ya se ha tomado antes y que se olvida a las primeras de cambio como sucedió con la barra de Monterrey luego de que quemó las butacas del recién reinaugurado Estadio Cuauhtémoc. La historia en Querétaro se escribió por la suma de omisiones: Autoridades queretanas y la liga ignoraron los antecedentes de las barras, ignoraron las amenazas mutuas en redes sociales y no hubo operativos de seguridad, por eso la barra queretana pudo emboscar a la rojinegra y ya en la explosión de emociones arrasó con todo aquel que viera con la playera del equipo tapatío.

A espera de la asamblea extraordinaria de dueños de mañana martes donde se anunciarán las medidas que pueden ir hasta la desafiliación de los Gallos Blancos, hay que puntualizar varios aspectos: 1.- La violencia del sábado no es nueva y la falta de respuesta ha provocado el crecimiento de estos grupos: 2.- El problema no se soluciona con cifras maquilladas o con castigos tibios como este de prohibir los viajes a las barras visitantes; 3.- El problema revela otra de las simulaciones de los dueños del balón, eliminaron el ascenso y descenso para crear un modelo en el que los clubes de la llamada Liga de Expansión pudieran completar el cuaderno de cargos para tener opciones de ascender tras dos años, pero en este caso se desconoce al verdadero dueño de los Gallos y un club de la Liga Mx no cumplió con el protocolo de seguridad, sin embargo, en esta liga mexicana llena de simulaciones la peor ha sido la de garantizar la seguridad de los aficionados, de las aficionadas, de las familias y de los niños por más que los jilgueros se esmeren en calificar al futbol mexicano como “familiar”.

Pues bien en el “familiar” futbol mexicano, los niños tuvieron que correr protegidos por sus progenitores para no ser víctimas de la turba queretana, otros niños tuvieron que despojarse de su playera, del equipo local, para ayudar a mujeres que llevaban la del Atlas y que por eso podían ser víctimas del ataque de otro, que algunos siguen llamando “aficionados al futbol”, en el “familiar” futbol mexicano hubo heridos que terminaron desnudos, mientras los agresores todavía pudieron disfrutar de otra cerveza en el estadio, mientras otros se llevaron algún trofeo de la cancha.

Este monstruo llamado violencia en los estadios ha crecido tanto porque los hombres que deciden lo han alimentado. El monstruo nació porque había que darle “color” al futbol mexicano, o sea esos directivos que importaron el modelo argentino no confiaban en su producto, ese que se ofrece en la cancha; una vez nacido el monstruo se alimentó con cada nota de los medios que les daba visibilidad a los líderes y que finalmente ayudaban a cumplir el propósito de dar color. El monstruo siguió creciendo y ahora su alimento fue el apoyo de los clubes para viajar en los partidos como visitante y obtener boletos para los juegos en casa, pero este ser hambriento encontró más alimento en la decisión de que sus integrantes pudieran saltarse las revisiones exhaustivas para ingresar a los estadios a diferencia de los aficionados comunes (los verdaderos) que sí tienen que pasar por estos retenes. Vinieron los problemas, los enfrentamientos y el monstruo vio con agrado la tibieza de las autoridades: Ni detenidos en el tema legal, ni castigos ejemplares en el plano deportivo ya que a veces ni veto al estadio imponía la Disciplinaria. Bien alimentado el monstruo creció, se nutrió de la creciente crispación social done cualquier desavenencia  callejera puede escalar a una violencia mayor, o de acuerdo con algunos reportajes como el de Beatriz Pereyra en Proceso donde se habla de la “cartelización de la violencia en el futbol” a partir del caso de amenazas a jugadores del Monterrey por su pobre desempeño en el mundial de clubes pasado.

En el familiar futbol mexicano los aficionados que han importado en los últimos 25 años son los de las barras, a ellos se les hacen operativos viales para que lleguen al estadio, se les da boletos, se les ayuda a viajar, se les perdonan sus excesos, vaya la Liga Mx no reconoce el nombre de barra y les llama “grupos de animación”. El discurso dice que nuestro futbol es familiar, los hechos dictan lo contrario porque los directivos han preferido a estos personajes que en realidad no son aficionados al futbol porque uno verdadero quiere ver el juego y ellos, los barristas, no lo ven por estar de espaldas o por estar saltando y cantando, ellos han sido preferidos y ahora los mismos directivos se espantan de ver a niños correr asustados. Todos hemos dejado crecer al monstruo, los medios al darles visibilidad en reportajes, los periodistas al no entender el contexto en que vivimos (me incluyo) y seguir emitiendo mensajes propios de la “carrilla” con la que históricamente se había tratado el futbol, cuando hoy, desgraciadamente el caldo no está para bollos.

Sin embargo, son los directivos los que tienen los reglamentos para responder. El monstruo no morirá con buenos deseos o con mensajes de los protagonistas como se pretendió el sábado, el monstruo se ríe de las campañas de concientización porque carece de conciencia y amor al futbol. El camino que queda es la erradicación de las barras, un tema que requiere literalmente tomar al toreo por los cuernos, es una decisión que está en las manos de los directivos y que requiere de coordinación con las autoridades, la erradicación de las barras también depende de una decisión política, tal y como sucedió con Inglaterra cuando entre autoridades gubernamentales y las deportivas cerraron el paso a los hooligans que ya eran una amenaza para el futbol europeo. Desgraciadamente las primeras 24 horas posteriores al suceso en Querétaro no permiten esbozar una respuesta decidida de la Liga contra las barras y, lejos de ser un parteaguas, el monstruo parece que seguirá creciendo.

 

@abascal2

El Blog de Puebla Deportes por Antonio Abascal 

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