Francisco Javier García Cabeza de Vaca hizo publicar un video a través de sus redes sociales, en el que se despide del Gobierno de Tamaulipas.

Altivo y retador, como se erigió en los últimos años en el poder, presentó un último destello de sus logros de Gobierno, en el que, principalmente, se quejó de la Federación.

Al panista lo envuelve el victimismo, entre sus líneas se queja una y otra vez. Es que me quitaron dinero para seguridad y programas sociales, es que embistieron contra mí, es que atentaron contra el federalismo, y ya vestido del traje de héroe, asesta: “nunca me doblé, nunca me vendí”.

En algo tiene razón en su video el aún gobernador de Tamaulipas, esa entidad es vital en el desarrollo del país, su amplia frontera con Estados Unidos y su pronta salida al mar constituyen un atractivo que quizás no ha sido lo suficientemente apreciado por el la Federación.

Pero no solo es importante para las actividades productivas, por eso ha sido motivo de disputa histórica de cárteles que se han hecho de un poder inconmensurable desde los tiempos de Felipe Calderón, quien dicho sea de paso, es uno de los protectores de Cabeza de Vaca y su oprobiosa realidad.

García Cabeza de Vaca fue acusado durante su gestión de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y evasión fiscal equiparada.

De este pasaje se libró por un resquicio legaloide, que le perpetuó el fuero y le permitió impunidad, pero las manchas en su historial quedan vigentes.

Al aún mandatario tamaulipeco se le olvidan varios temas, de este tiempo que se creyó dueño del último enclave panista de prosapia que también fue un resquicio morenovallista, y que finalmente, como todos los demás, terminó por sucumbir.

El otro episodio parece también haber sido borrado de la memoria del casi exmandatario tamaulipeco y tiene relación con Puebla y el casi extinto morenovallismo.

En 2016, unos días después de una visita del entonces gobernador Rafael Moreno Valle, fue destapada una bodega con despensas con el logotipo del DIF del Gobierno del Estado de Puebla que manejaba a su antojo el PAN, encabezando un equipo de priistas convertidos ante el marinismo.

Aquel hallazgo y revelación periodística expuso el lazo entre el entonces candidato panista y el morenovallismo poblano.

Cabeza de Vaca fue apadrinado por Moreno Valle y este personaje sería su guarura a nivel nacional.

Luego, ante la tragedia del 24 de diciembre de 2018, fue otro de los políticos que quedó huérfano de la protección del grupo que soñaba con algún día acariciar una candidatura presidencial.

Cabeza de Vaca se va y en Tamaulipas sigue la historia negra del drama criminal, se va tras desatar una de las guerras con mayores elementos de pugna entre Morena y el PAN. Mientras en las calles de Victoria, Mante, Reynosa o Matamoros, la vida cotidiana, sigue ligada a la violencia.

 

@Olmosarcos_