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Piqué y la reconstrucción blaugrana

Las horas que han ido desde el anuncio del retiro inesperado de Gerard Piqué hasta el sorteo de los octavos de final de la Champions League y los dieciseisavos de final de la Europa League revelan lo que hoy es el Barcelona y su lucha por regresar a la élite ya que el club catalán vive en una constante ruleta de emociones en las que va de la ilusión a la desidia con una gran facilidad https://twitter.com/i/status/1588223512917184512. Así se pasa de la brillante jornada sabatina en la que el resultado ante el Almería fue lo de menos debido a la excelente manera en la que se cerró la historia de un estupendo defensa central, uno de los que mejor han portado la playera, a quejarse de la mala suerte en el sorteo porque ha tocado el Manchester United lejos de la grandeza de un club como el Barcelona, además en un torneo al que llega por la puerta de atrás tras ser eliminado por segundo año consecutivo de la Champions League.

El futbol, como todo deporte y actividad humana, no se puede explicar por un solo factor, las razones de las crisis o de los resultados positivos se encuentran en múltiples causas y en el caso del Barcelona las raíces de esta crisis institucional demuestran los peligros de ganar como sea. Hoy se apunta al trabajo de la junta directiva de Joan Laporta, o al propio Xavi Hernández (a los cuales ya analizaremos), pero conviene hacer un poco de memoria para concluir que la situación del cuadro blaugrana empezó a venir a menos cuando la junta presidida por Sandro Rosell decidió quitar el título de “Presidente honorario” a Johan Cruyff, muchos consideraron que era un tema menor pero en realidad esa decisión adelantaba el poco respeto por los valores e ideas que habían encumbrado al propio Barcelona. Rosell, enfermo de poder y de deseos de revancha contra su antiguo socio, no veló por los intereses de la institución, trabajó para destruir lo que se había edificado y que era, más allá de los títulos, un equipo que tenía identidad, que era referencia obligada en el mundo y que agradaba a pesar de las filias y de las fobias tradicionales.

Rosell despreció a Cruyff, a Guardiola, al juego de posición, a la cantera, a todo lo que distinguía al Barcelona; lo mostró desde el principio, pero fue hábil, vendió la idea de defensor de la identidad cuando eligió a Tito Vilanova (qepd) como sucesor de Pep, ante el desarrollo de la enfermedad de su técnico creó el discurso de que Gerardo Martino estaba en la misma línea pero ya desde ahí estaba presente su idea de cambiar sin alguna justificación; cuando tuvo que dejar la presidencia, su secuaz Josep María Bartomeu siguió con la misma línea de trabajo de su jefe: Contrataciones mediáticas que nublaban la vista de los socios, algunos resultados llamativos gracias al talento de los  jugadores y de un gran técnico como Luis Enrique (un hombre con sus propias ideas y no un defensor a ultranza del juego de posición). Por desgracia, los socios del “más que un club” demostraron ser tan pragmáticos como los de otros clubes: Ganar es lo que importa y el triplete de 2015 https://www.youtube.com/watch?v=6MgEEDiINKc, justo antes de unas elecciones, sirvió para ratificar a la mesa de Bartomeu y con ello se le dio carta abierta para acabar de destruir.

Más contrataciones mediáticas que vendían camisetas pero que aportaban poco para que el equipo siguiera creciendo, renovaciones millonarias por varios años porque se lo “merecían los jugadores” y a partir de la salida de Luis Enrique la llegada de técnicos cómodos para la directiva. El resultado fue desvirtuar el modelo, abandonar la competitividad que debe tener una gran escuadra, se abandonó la autocrítica, se dejó la nave en piloto automático, la plantilla se aburguesó y las grandes contrataciones como Griezmann, Coutinho o Dembelé nunca estuvieron a la altura. Cuando quería aligerarse la nómina dando salida a un jugador su ficha se convertía en un problema para el club interesado y así se fueron quedando varios futbolistas o bien salieron como gangas o con el Barcelona afrontando parte de su salario. A la par que esto sucedía los escándalos se hacían más numerosos y evidentes como el espionaje que el club pagó para seguir a varios de sus propios jugadores o a figuras del barcelonismo como Guardiola.

Todo esto fue el caldo de cultivo para los batacazos europeos cada vez más fuertes que el anterior y así la Roma pudo remontar https://www.youtube.com/watch?v=u32vukQNx_s, el Liverpool regresó de un marcador más adverso https://www.youtube.com/watch?v=2ex_5gtBhhc, el Bayern Múnich trituró a los catalanes en la campaña de la pandemia https://www.youtube.com/watch?v=8iWGUbYm8qs, jugadores aburguesados que se tiraron a la hamaca, otros a los que los técnicos no ayudaron a encontrar su mejor versión, una cantera olvidada (no porque dejara de producir sino porque no le interesaba a la directiva ni a los técnicos que tenían que poner a las figuras) desembocaron en una gran crisis económica. Ante las nuevas elecciones Joan Laporta se presentó con la ilusión de lo que había logrado antes al arrebatar al club a José Luis Núñez y secuaces para darle la etapa más brillante en su historia, el panorama económico del club era malo pero se podía levantar; como el Barcelona dejó de ganar y los escándalos se acumulaban, Laporta pudo regresar para darse cuenta que toda dura previsión se quedaba corta: Le dejaron un Barcelona en bancarrota, un Barcelona sin tela de protección y con muy poco margen de maniobra.

De trauma en trauma, Messi salió del club para irse al nuevo rico del vecindario, el París Saint Germain https://www.youtube.com/watch?v=7nhUWnv-erg, Laporta se encontró con el enésimo técnico que la anterior junta directiva llevó con la etiqueta de “cruyffista”, un Ronald Koeman histórico como jugador blaugrana pero muy limitado como estratega y, sobre todo, muy alejado de la escuela de Johan Cruyff; el nuevo presidente apeló a la paciencia pero los resultados, las formas y las mentiras de Koeman terminaron por romper el hilo; de pronto, Laporta no tenía margen de maniobra y apostó por un técnico sin mucha experiencia, pero figura como jugador, defensor del juego de posición, alumno de van Gaal y Guardiola aunque con el sabor de que Xavi había apoyado a otro candidato, Víctor Font.

Xavi encarnaba la ilusión de seguir los pasos de Guardiola, de regresar a los conceptos claves del juego de posición que conoce tan bien, pero el joven técnico se encontró con una plantilla descompensada, con viejas glorias lejos de su mejor versión y con algunos jóvenes llamativos como Pedri y Gavi, pero lo peor fue darse cuenta que ni los viejos ni los nuevos dominaban los conceptos del juego de posición, la obra de desmantelamiento del cruyffismo fue tan exacta que el de Terrasa tuvo que empezar de cero en cuanto a esos conceptos pero con las competencias en marcha y a partir de ahí, ya hace un año, el Barcelona vive entre brotes verdes como la goleada al Real Madrid temprano este 2022 https://www.youtube.com/watch?v=Bb7pphWltLI o el buen arranque tanto en resultados como en sensaciones en el ciclo 2022-2023 para volverse a sumir en la depresión tras volver a ser eliminado en la fase de grupos de la Champions https://www.youtube.com/watch?v=jhjv5yNZRQQ, perder sin paliativos el reciente clásico español o la eliminación en cuartos de final de la Europa League en abril pasado.

Para esta temporada, 2022-2023, la directiva de Laporta hizo magia, literalmente empeñó varios activos del club para dar paso a las mal llamadas “palancas” que le permitieron fichar a varias figuras como Robert Lewandowski. Digo mal llamadas “palancas” porque muchos aficionados creen que se activaron por arte de magia o por un manejo poco transparente (al estilo PSG), pero no hay algo más alejado a eso. Cada “palanca” significó una venta de algún activo del club o acuerdos como el de “Spotify” que llevó a nombrar  el Camp Nou con el “apellido” de esa aplicación o usarlo en la playera; mientras Laporta negociaba con varios jugadores un rebaja en sus sueldos y fichas otra parte de la directiva lo hacía para conseguir efectivo y poder fichar logrando que además de Lewandowski llegaran Marcos Alonso, Héctor Bellerín, Andreas Christensen, Jules Koundé y Rapinha, algunos de los cuales no han podido ser de efecto inmediato por su adaptación o las lesiones, otros mostraron su utilidad pero se lastimaron como Koundé o Christensen, otros han mostrado chispazos como Rapinha, mientras que Lewandowski ha pesado mucho.

Sin embargo, por segundo año consecutivo quedó fuera de la Champions League y sus estadísticas en el torneo revelan que estuvo lejos de ser competitivo: Venció dos veces al colero, Viktoria Plzen, empató uno con el Inter https://www.youtube.com/watch?v=JL7F8d3Pr-E y con gol de último minuto y perdió tres, los dos del Bayern Múnich y como visitante ante el Internazionale. Su derrota en el clásico fue incolora, por lo que da la impresión de que a un año de la llegada de Xavi como técnico el Barcelona sigue estacando y sigue viviendo entre la ilusión y la desazón https://www.youtube.com/watch?v=swLI6zuXtp4.

Ya se especificó que gran parte de la responsabilidad de la crisis institucional del Barcelona se debe a Rosell, Bartomeu y secuaces, pero no se puede obviar que también hay situaciones donde Laporta y Xavi se han equivocado. El Presidente no ha sido claro en su trato con los veteranos desde la traumática salida de Messi a este retiro exprés de Piqué, motivado según comentan algunos por un examen de conciencia del central tras sus fallos en el partido en casa contra el Inter, pero que llevaron a una despedida a mitad de temporada aunque sí por todo lo alto para estar acorde con los merecimientos de la brillante carrera que el defensor construyó https://www.youtube.com/watch?v=pvueMOUIOm8.

Por su parte Xavi sigue tratando de amoldar su idea de juego a lo que cuenta, no ha sido tan enfático en el juego de posición pero no acaba de encontrar un modelo que se sostenga por varios partidos, además de forma inexplicable parece querer forzar a que su Barcelona tenga como figura reconocible a Ousmané Dembelé, un jugador caótico, capaz de brillar contra Espanyol, Mallorca o Elche o desaparecer ante Real Madrid, Inter y Bayern Múnich, un jugador capaz de hacer un golazo como el del sábado ante Almería y fallar tras quitarse al guardameta en el mismo partido https://www.youtube.com/watch?v=i2NPVOhqHSE. Con Dembelé el Barcelona se parte, deja muchos espacios para la recuperación del balón y hace de los juegos un ida y vuelta que no le conviene porque queda mal parado, en cambio cuando aparecen por los extremos Ansu Fati y Ferrán Torres el Barcelona gana control, gana peso en el mediocampo y se acerca a una idea más identitaria pero Xavi parece que se ha planteado el objetivo de que la figura de “su” Barcelona sea el francés y en esa decisión tampoco ha ayudado para que el Barcelona recupere sus señas de identidad y, sobre todo, sepa a lo que juega porque tomando como ejemplo el clásico de octubre el Barcelona parecía un equipo sin experiencia sin saber qué era lo que pretendía en la cancha ante uno que lo sabía muy bien y además lo domina.

Piqué se fue declarando su amor eterno al Barcelona, reconociendo que ambos necesitaban de un espacio y dejando en claro que volverá. El reto para los que se quedan (Laporta, Xavi y los jugadores) es que encuentren una forma de jugar para volver a tener identidad, pero esa búsqueda no se resolverá quejándose de la suerte en los sorteos, de los árbitros o de la juventud de algunos de la plantilla. Ya es momento para que Xavi tenga autocrítica y tome en cuenta los mensajes que ha recibido desde hace un año, el principal de ellos es que Dembelé no puede liderar el proyecto en la cancha, pero al mismo tiempo, hay brotes verdes que si los sabe leer le podrían ayudar a reconducir la situación, para ello es necesario que durante el receso mundialista Xavi Hernández escuche al Xavi mediocampista y deje a un lado su idea restauradora con Dembelé. Al final, el Barcelona sí es un club distinto y siempre que ha ganado lo ha hecho defendiendo la causa del buen juego y con mucha identidad, esa que todavía no tiene el equipo de Xavi.

@abascal2

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