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La violencia como lucha de clases

El dirigente de la organización radical de presunto corte popular Antorcha Campesina, Aquiles Córdova Morán, radicalizó su discurso para llamar a una revolución popular y pasar a una “lucha revolucionaria”.

El viejo fundador de esa agrupación que nació como grupo de choque al amparo del salinismo engatusó a unos 3 mil 500 jóvenes agrupados en la Federación Nacional de Estudiantes Universitarios “Rafael Ramírez”, para llamar a radicalizar la estrategia de lucha que tiene como fin último conservar privilegios del pasado.

Dotó de legitimidad el cable de la Secretaría de la Defensa Nacional que según el colectivo ciberactivista Guacamaya Leaks, considera a la organización que nació en el municipio de Tecomatlán, en la Mixteca poblana como un riesgo para la seguridad nacional.

No sólo apareció en ese rango la organización de Córdova Morán, pues compartió esa misma definición con otras agrupaciones igualmente radicales y abiertamente violentas: el Cártel de Jalisco Nueva Generación y Al Qaeda.

Particularmente el autor de la columna ha documentado la cómoda vida de quien desde la dirigencia de esa organización, ha mantenido a lo largo de gobiernos priistas y panistas, a través de entrega de plazas magisteriales, obras en municipios bajo su tutela, estaciones de gasolina, diesel y gas; transporte público y otras prebendas.

En un artículo firmado por Córdova Morán en la cadena de periódicos del Sol de México, consideró al autor de la Parabólica como un “esbirro de la derecha”, luego de haber revelado en la naciente década del 2000 la adquisición en efectivo de un auto Mercedes Benz de lujo, en una concesionara localizada en el bulevar Atlixcáyotl, justo frente al fraccionamiento en el que se asienta la más pura expresión de la burguesía que tanto critica el viejo lobo de Antorcha Campesina, La Vista.

La arenga por regresar a la lucha revolucionaria e instaurar ese credo de la década de los ‘30 del siglo pasado, el Marxismo-Leninismo, ocurrió en el VI Congreso Nacional de la Federación Nacional de Estudiantes Universitarios “Rafael Ramírez”.

Nadie debe llamarse a engaño, el longevo dirigente de la dinastía que en 40 años ha convertido en monarquía la cúpula dirigente de un movimiento cuyo discurso asegura defender a los pobres, pretende retornar al estatus quo del pretérito.

Y es que desde la llegada de la Cuarta Transformación al poder público en Puebla y en el plano federal, las marchas, consignas y tomas de la plaza pública dejaron de surtir el efecto que ponía nerviosos a gobernadores y presidentes de Acción Nacional y Revolucionario Institucional.

El fallido intento por constituirse en partido político para competir por la vía de las urnas marcó un antes y un después. El paradigma del infalible método de la dirigencia monárquica se vino abajo, como ese viejo ejemplo que ahora desempolva el mecías de la Mixteca.

La radicalización de la estrategia de lucha debe ser el último recurso con el que cuenta este clan con estandarte comunista. Ahora debemos saber que acciones de boicot y desestabilización violenta tendrán un claro remitente.

 

@FerMaldonadoMX

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