Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de 24 HORAS.

Las falsedades del domingo 13

La marcha a la que convocó la oposición el domingo 13 en defensa de la autonomía del Instituto Nacional Electoral tendría sentido y legitimidad sin la presencia de un grupo de personajes que han sido todo, menos demócratas.

Son integrantes de la clase política local y nacional que han sido beneficiados por años de un modelo político plagado de simulaciones para sólo obtener prebendas, beneficios y cargos a manera de pago de cuotas entre grupos.

Incluso algunos de quienes en estos días se rasgan las vestiduras, se distinguen por dos aspectos: no han leído la propuesta de reforma electoral, pero espantan con el petate del muerto con aquello de la “desaparición del INE”.

Hay otra que también debiera ser observada a la luz de la proclama que encierra otra falsedad en defensa de la democracia: no han sido capaces siquiera de acudir a votar por las opciones políticas que mejor les acomoda en los últimos procesos electorales en México.

Esas dos caras de la misma historia coloca a los rabiosos opositores a la propuesta de enmienda constitucional en una postura insostenible por falta de congruencia y ejemplo. No es el único caso, pero conviene siempre exhibir la ausencia de coherencia y de razón en la arena política.

De la anunciada reforma electoral se desprende un conjunto de modificaciones hasta despojar a los partidos políticos de la potestad de nombrar a consejeros electorales como embajadores plenipotenciarios al Consejo General.

Será una de las premisas para evitar el oprobio del pasado en el que se asumió como parte de los usos y costumbres de ese modelo desvirtuado con el paso del tiempo, hasta entregar asientos presuntamente ciudadanizados a enviados del PAN, PRI y otras franquicias que se repartieron posiciones según el partido en turno y sus satélites, partidos pequeños que también obtuvieron posiciones en la integración de los órganos electorales.

A esa y otras formas de organizar los procesos electorales, desde la componenda, que deberá atender la reforma planteada y es, por la premisa mafiosa de los partidos tradicionales, la férrea oposición.

Olvidar es una mala apuesta porque la historia está ahí, para ser consultada. Como prueba inobjetable del cúmulo de trampas del pasado que hoy coloca a esa corriente política mentirosa y amañada.

Es suficiente consultar textos, conferencias y entrevistas de Luis Carlos Ugalde, ex presidente del órgano electoral en 2006 para traer al presente el juego sucio del pasado al que se prestaron quienes ahora se llaman defensores del INE y de la democracia mexicana.

En 2006 el ex presidente Vicente Fox, ahora furibundo crítico de la propuesta de reforma electoral; Josefina Vázquez Mota, ex coordinadora de campaña de Felipe Calderón; el propio Calderón; y hasta Elba Esther Gordillo, ex cacique en el SNTE, todos pretendieron en distinto momento forzar el triunfo del panista, sobre quien en esos años fue blanco de una campaña negra feroz para colocarlo como “un peligro para México”.

La convocatoria para el domingo podrá tener un grupo importante de ciudadanos de buena voluntad, pero siempre es importe tener presente que otros han carecido de honorabilidad y honestidad política.

NOTAS RELACIONADAS