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Estampas de la marcha

Las multitudinarias manifestaciones como las que se observaron este domingo en las calles del centro histórico de Puebla y la Ciudad de México son síntoma vigoroso de un régimen de libertades como no se había visto en otros tiempos.

Ese sólo aspecto no debería ser regateado por quienes han propalado la idea de la tentación autoritaria que impulsa al presidente Andrés Manuel López Obrador, que colocó dos mensajes en sus redes sociales, a propósito de su cumpleaños que celebró en el rancho de la familia en Palenque, Chiapas.

Sólo en la cuenta de Twitter @Lopezobrador_ en el que juega con la ironía al describir la fortaleza de un cedro que “tiene como mi edad, 69 años y está fuerte. Escuchen las guacamayas” tenía más de 360 mil visualizaciones.

La danza de las cifras que acompañó la línea discursiva de los organizadores de las marchas de lo que llamaron “en defensa de la democracia” comenzó desde temprana hora, hasta ya muy de tarde.

En la capital del país alcanzaba números demenciales, dijeron los opositores al régimen con 850 mil asistentes, aunque ciertamente las imágenes hacían dudar del lleno en la Monumento de la Revolución.

En la ciudad de Puebla, con números parciales, se llegó a decir que fueron unos 10 mil, pero la estimación carecía de una métrica confiable para poder legitimar la capacidad de convocatoria, fundamentalmente del Partido Acción Nacional.

La enorme masa que la media mañana se congregó en Puebla y otras ciudades del país, como la capital de la República será recordada como la “victoria ciudadana” por sobre la dictadura de un grupo a cuya cabeza está López Obrador.

Pero las diferencias de fondo son notables. Sólo entre sábado y domingo el Morena congregó a 12 mil 600 personas en cuatro asambleas distritales.

La más nutrida de ellas en Tehuacán, la tierra del gobernador Miguel Barbosa en la que se dieron cita 5 mil simpatizantes de ese movimiento; en Ajalpan concurrieron otras 3 mil 300; en Atlixco 2 mi 300 simpatizantes; y en Izúcar de Matamoros, 2 mil.

La fuerza que descansa en el apoyo de la gente confirma que aún con los vítores y el uso masivo en redes sociales de quienes forman parte de la clase media y sus privilegiados es insuficiente para competir con solvencia.

Son dos variables que no serán reconocidas por los organizadores de la marcha de domingo. La verdad no es un vocablo que esté entre sus argumentaciones de artificio. Ya han sido capaces de esparcir entre quienes llegaron a convencer de marchar la supuesta desaparición del Instituto Nacional Electoral.

Si el número de ciudadanos que decidió marchar este domingo se tradujera en igual número de votos, el aún consejero presidente Lorenzo Córdova Vianello ya tendrá la base electoral para convertirse en candidato a la presidencia en 2024 por una coalición encabezada por Acción Nacional.

No hay que dudar más sobre esa condición, que es reprobada hasta por quienes acompañan al funcionario electoral en el Consejo General.

Córdova colocó en su cuenta de Twitter una fotografía del Ángel de la Independencia con un segundo plano en el que se aprecia esa masa dominguera. También publicó una mensaje plagado de lugares comunes cuyo resumen podría ser: La democracia soy yo.

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