Patricia da Silva entra en el lodo de la casa de la que huyó junto a sus hijas. “Estoy muy triste por la destrucción, pero al mismo tiempo feliz porque conseguimos salir con vida”, dice la empleada doméstica, de 31 años, quien se salvó por poco de ser arrastrada por el agua mientras dormía.

El temporal que descargó lluvias récord durante el fin de semana dejó a muchos sobrevivientes sin ninguna pertenencia y cobró la vida de al menos 40 personas en São Sebastião, a 200 kilómetros de la ciudad de São Paulo.

En el distrito de Juquehy, varios vecinos ayudaron a Patricia a rescatar lo poco que quedaba en pie de la precaria construcción. El sofá, los colchones y los esqueletos de algunas sillas forman una pila de basura en un lado de la ruta, donde todavía avanza el agua.

ENTRE LOS ESCOMBROS

Los deslizamientos bloquearon caminos y dificultaron los rescates. Michael Alves se abrió paso entre los escombros para salvar a sus familiares, después de que su casa fuera arrasada por un río de lodo barranca abajo.

Su padre quedó “atrapado contra la pared” y su esposa “soterrada ahí”, dice el ayudante de albañil, de 30 años, al señalar una montaña de escombros formada por ladrillos, electrodomésticos y pedazos de muebles.

DESESPERACIÓN

Las lluvias afectaron los servicios básicos de luz y agua en distintos municipios. Cientos de habitantes debieron dejar sus casas, ubicadas en zonas de riesgo.

El abrigo en los refugios apenas calma la angustia de Marcia Cavalcante, de 28 años, que llegó junto a sus hermanos tras el deslave. “Estábamos en casa y escuchamos un ruido muy fuerte y los gritos de socorro de una familia arrastrada por la corriente. Fue desesperante, pero no podíamos ayudarlos porque si no, nos convertimos en una (víctima) más”, comentó al contener las lágrimas.

VISITA DE LULA

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, que pasaba unos días de asueto en Bahía, viajó hacia esta zona para sobrevolar el desastre. Desde la aeronave eran visibles ríos de agua enlodada que cubren casas cerca de las playas.

En Brasil, 9.5 millones de personas viven en áreas de riesgo por deslizamiento o inundación, muchas de ellas en favelas, según el Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden).

APOYO PARA EL DESASTRE

El gobernador liberó unos 7 millones de reales para tareas de rescate.

11 millones de reales dará el Ministerio de Hacienda en ropa, calzados, artículos de higiene personal y limpieza.

1,730 personas evacuadas y se desplegaron más de 600 socorristas, militares y policías en las labores de rescate.

CON INFORMACIÓN DE AFP