El Congreso israelí aprobó en primera lectura dos proyectos de ley de una controvertida reforma del sistema judicial considerada por sus opositores como una amenaza a la democracia del país.

Los diputados votaron a favor por 63 votos (47 en contra) dos textos que pretenden modificar el proceso de nombramiento de los jueces y declarar incompetente a los tribunales para juzgar actos o decisiones que consideren contrarios a las leyes fundamentales del país.

Otro texto de la reforma, que introduce una cláusula que permitiría al Parlamento anular por mayoría simple ciertas decisiones del Tribunal Supremo, y que levanta gran oposición, será adoptado en una fecha posterior.

Este proyecto de reforma judicial fue anunciado a inicios de año por el nuevo gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, que asumió el poder a finales de diciembre. Netanyahu lidera una coalición de partidos de derecha, extrema derecha y ultraortodoxos judíos, considerada la más derechista de la historia del país.

La propuesta del Ejecutivo genera un fuerte rechazo en la opinión pública, que lo ve como una amenaza a la democracia. Decenas de miles de personas se congregaron frente al Parlamento israelí en Jerusalén para manifestar su rechazo al proyecto.

Los proyectos deben ser votados en segunda y tercera lectura en el pleno antes de convertirse en ley. Para Netanyahu y Levin la reforma es necesaria para equilibrar las relaciones de fuerza entre los diputados y la Corte, que consideran politizada. Pero sus detractores argumentan que amenaza el carácter democrático del Estado.

Ejemplo claro es el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, quien pidió a Israel que suspenda su reforma del sistema judicial, preocupado por su impacto en los derechos humanos y la independencia de la justicia.

“Dado el nivel de preocupación pública y política, pido al gobierno israelí que suspenda los cambios legislativos propuestos y los abra a un debate y a una reflexión más amplios”, declaró Volker Türk, tras la aprobación.

Previamente, Netanyahu calificó de “absurdo” el llamado de la ONU a suspender la reforma. El jefe de gobierno israelí consideró que sería mejor “condenar las violaciones de los derechos humanos en Irán, Siria o en la Autoridad Palestina”.

CON INFORMACIÓN DE AFP