El pasado 9 de febrero, una escena llamó la atención de quien esto escribe, por las implicaciones políticas que probablemente tendrá en el futuro político de la capital poblana.

Aquel día, la legisladora del Partido del Trabajo, Lilia Aguilar Gil, confrontó a la diputada panista, Margarita Zavala, por lo revelado en el juicio contra el exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, en Estados Unidos.

“Que (Zavala) nos diga cómo se hicieron tantas tropelías, cómo avanzó el Cártel de Sinaloa en este país, bajo los ojos ciegos, aparentemente ingenuos o tontos”.

La legisladora no dudó en defender a Felipe Calderón, jefe de García Luna de 2006 a 2012. Respondió que aquella administración “fue un gobierno valiente que enfrentó al crimen organizado. No hubo un solo pacto político con criminal alguno”.

A su lado estaban aplaudiendo sin rubor algunos políticos poblanos de rostro visible: Ana Teresa Aranda y Mario Riestra, ambos legisladores por distritos de la capital; detrás, Carolina Beauregard, una más del panismo metropolitano.

Los tres legisladores poblanos asentían con la cabeza y acuerpando la estrategia de seguridad que recayó en el hoy sentenciado en una corte de Nueva York.

Y es que el llamado Juicio del Milenio contra el súper policía del panismo sigue destapando cloacas, evidenciando complicidades y obligando a quienes vivieron aquella época de cara a la nación a ser fustigados en público.

Como ellos, Myriam Arabián, andaba por las calles de la ciudad buscaba apoyos para las firmas que hicieran a la franquicia de los Calderón-Zavala “México Libre” un partido político con recursos del erario para no vivir en el error.

Y es que esto es algo por lo que los legisladores votados en la capital poblana y la funcionaria de Medio Ambiente en el municipio capitalino deberán responder ante los ciudadanos. Si realmente aplauden la labor de García Luna, protegen a Felipe Calderón y respaldan a Margarita Zavala, entonces se harán cargo también de los cientos de miles de muertos, los desplazados y los desaparecidos de la mal llamada guerra contra el narco, que resultó en simulación.

También se harán cargo de la entrega de la policía a grupos delincuenciales para empoderarlos, “como nunca antes”, como relataron los testimonios de quienes se sentaron en el banquillo a declarar y con lo que el jurado no dudó en declarar a García Luna culpable, traidor y narco.

Estos aplaudidores de García Luna desprovistos de vergüenza, tras el fallo de culpabilidad, han optado por el silencio, lo único que faltaba por evidenciar en este juicio tan funesto.

 

@Olmosarcos_