Es la forma la que lastima, el abuso frente al conjunto de normas a las que se debe observar desde el poder, como ejemplo de buena conducta frente a la sociedad a la que se debe la clase política, como forma única de conveniencia.

Si el dato que fue compartido desde la Mañanera del gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina sobre la existencia de 31 anuncios espectaculares irregulares que están en vías de ser clausurados, se deberá asumir que no sólo se está dispuesto a violentar la ley, sino a derrochar dinero en abundancia y, en consecuencia, de dudosa procedencia.

Quien haya contratado la renta de ese tipo de anuncios, como es el caso del coordinador de los diputados de Morena en San Lázaro, Ignacio Mier Velazco, y la revista que lo promueve como el artífice de la transformación en Puebla, deberá estar dispuesto a pagar, cada mes, un promedio de 1.5 millones de pesos.

Sólo en la calle que va de Circuito Juan Pablo II hasta bajo el puente de la 31 Poniente, Esteban de Antuñano, antes de subir hacia la colonia de La Paz, tres enormes anuncios promueven la figura del político que mutó del más rancio PRI al Movimiento de Regeneración Nacional.

Se entiende que la estrategia de posicionamiento de un político que, hasta antes de 2018, era prácticamente un don nadie en el clima de opinión, deba requerir de diversas plataformas para la promoción personal.

El momento de mayor exposición pública había ocurrido en el trienio de la presidencia municipal en la capital de Enrique Doger Guerrero, entre 2005 y 2008, en donde sirvió como secretario General, lo que explica el bajo nivel de posicionamiento en diversas encuestas públicas.

Más allá del círculo rojo en el que gravitan políticos y periodistas, en donde se tiene claro de quién se trata, los asesores debieron recurrir a las mismas estrategias que en el pasado han utilizado personajes tan repudiables como el exsenador Javier Lozano, el exfuncionario público, Xavier Albizuri; o los exgobernadores Antonio Gali o Rafael Moreno Valle.

Morenacho, como jocosamente se autonombró, no sólo derrocha dinero a través de terceras personas (siempre hay alguien dispuesto a hacer el trabajo sucio) para la contratación de esa campaña de promoción personal, sino que violenta la ley y con ello trastoca el piso parejo de cara al proceso interno de Morena para elegir el perfil para competir en la contienda de 2024.

No es todo, sino que recurre a los mismos instrumentos de promoción como culto a la personalidad que utilizó toda esa lista de personajes dispuestos a la trampa y que llama “mafia del poder”, la que tanto combate el presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien Mier Velazco quema incienso sistemáticamente.

Y de paso, deja ver la inmoralidad de un grupo político que se rige bajo ese credo que dice “no robar, no mentir, no traicionar”, por una razón que está a la vista de todas y todos: se trata de un conjunto de vulgares ambiciosos que van por cargos, poder y dinero.

La definición no es de la autoría del columnista, sino inspiración e ideario del líder a quien todo ese conjunto de personas invoca como referente de la moralidad pública: el presidente López Obrador.

 

Parabólica.mx

Fernando Maldonado