Será

El senador electo, Moisés Ignacio Mier Velazco, anda muy orondo y camina como si levitara, pero si tuviera dos gramos de realidad en sus pensamientos, reconocería que llegará al Senado de la República gracias al trabajo de muchas mujeres y hombres, pero nunca de él.

Veamos: Moi -para sus cuates- prácticamente no hizo campaña, en parte porque le valió tres cacahuates, ya que iba en una posición, la primera fórmula, segura.

También, porque sabía de la altísima potencia y competitividad de la candidata presidencial Claudia Sheinbaum Pardo y del abanderado a la gubernatura, Alejandro Armenta.

Los dos lo empujaron hacia su escaño, tanto como su compañera en la candidatura, Liz Sánchez, quien sí recorrió el estado completo y que tuvo sintonía con sus compañeros, para abonar al triunfo; ella sí gastó suela, sudor, saliva y esfuerzo.

Pero, por otro lado, la verdad es que muchos candidatos y muchas candidatas a las alcaldías y diputaciones locales y federales no lo querían cerca.

Es tan pesada su presencia, como mala su reputación y peor su imagen pública.

El de Tecamachalco terminó convirtiéndose una especie de gorrón, de esos que llegan a comer y a servirse en la fiesta ajena, a la que ni siquiera fue invitado. Y se va sin dar las gracias. Ancina.

¿Será?

Carencias

Lo que sí, desde que se dieron a conocer los resultados del conteo rápido, comenzó otra guerra en las redes sociales. La de los miserables.

Circula un post que sólo exhibe la carencia de valores, sobre todo de respeto; entre otras cosas, la persona en cuestión afirmaba que dejaría de dar propinas a meseros, entregar ayudas en caso de desastres.

¿Por qué? Según su visión, a quienes entrega esas dádivas son los culpables de que Morena ganó las elecciones. Y si quieren ayuda, que los ayude Morena. En fin. Eso ha de tener en su alma y su consciencia.

¿Será?

No se enganchen

Decir que uno u otro es mejor, es sólo cuestión de ego. De imponerse al rival. Sucede en muchos ámbitos de la vida, como el futbol; si son las Chivas, el América, Cruz Azul, pues caray, es el pretexto ideal para pelear. Nunca habrá argumento que sirva.

“En gustos se rompen géneros”, dice el refranero popular. Así que, si es usted azul, tricolor, guinda, rosa, amarillo, multicolor, está bien, ninguno es mejor, todos somos iguales.

Eso habla de la diversidad que hay en la humanidad.

¿Será?

Checo para rato

Por supuesto que quienes escribimos esta bellísima Sección estamos en plácemes, porque la escudería de Fórmula 1, Red Bull Racing, extendió el contrato con el piloto mexicano, Sergio Checo Pérez, por dos añotes más. Es decir, le tocará el cambio regulatorio en 2026, de la mano de Ford.

Es sabido, dentro del mundillo de la categoría reina del automovilismo, que el tapatío es un excelente constructor de autos desde cero.

Con esto, el paisano calló bocas, en especial de esos supuestos expertos que lo hacían fuera de la escuadra. Esto mueve la llamada Silly Season, algo así como el futbol estufa.

Quedan fuera de la ecuación Carlos Sáinz, Daniel Ricciardo, Yuki Tsunoda, Esteban Ocon, entre otros que fueron mencionados por la prensa inglesa que, un día sí y al otro también, se dedican a golpear con cualquier pretexto a nuestro Checo. Así que ¡shhhhh!

¿Será?

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