Investigadores han desarrollado un nuevo marcapasos más pequeño que un grano de arroz, que se inyecta y se disuelve en el cuerpo sin necesidad de cirugía para retirarlo.

Este dispositivo innovador aún no ha sido probado en humanos, pero ha demostrado eficacia en ratas, ratones, perros, cerdos y tejidos cardiacos humanos.

¿Cuándo estará disponible?

Aunque su aplicación en humanos podría tardar algunos años, los científicos consideran este avance clave para el futuro de la cardiología.

"El dispositivo debería probarse en humanos en dos o tres años", afirmó John Rogers, autor principal del estudio de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos.

¿Cómo funciona este marcapasos?

Tamaño: 1 mm de grosor y 3.5 mm de largo. Aplicación: Se inyecta en el tórax con una jeringa. Funcionamiento: Se activa con un parche flexible colocado en el pecho, que emite luz infrarroja para regular el ritmo cardiaco. Alimentación: Utiliza una célula galvánica que transforma la energía química de los fluidos corporales en impulsos eléctricos.

¿Para quiénes está pensado?

Este marcapasos podría ser una solución para bebés con malformaciones cardiacas que requieren un dispositivo temporal, evitando procedimientos quirúrgicos invasivos.

💡 Este hallazgo podría abrir la puerta a nuevos avances en la medicina cardiaca, revolucionando los tratamientos para pacientes con problemas de ritmo cardiaco.

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