El gobierno de EE.UU. ha detenido y deportado a cientos de migrantes venezolanos por tatuajes comunes, alegando vínculos con el Tren de Aragua, pandilla considerada terrorista.
Casos como el de Jerce Reyes, deportado a El Salvador por tener un tatuaje de una pelota de fútbol con una corona, han generado críticas. Su abogada, Linette Tobin, aseguró que no había pruebas de nexos criminales.
Según documentos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), tatuajes de rosas, coronas y el número 23 de Michael Jordan son considerados "indicios" de vinculación con pandillas.
Un boletín de la Patrulla Fronteriza de 2023 reconocía que estos símbolos son parte de la cultura venezolana. Sin embargo, las deportaciones continúan.
Megaprisión en El Salvador y violaciones a derechos humanos
Más de 200 venezolanos han sido enviados a la megaprisión de El Salvador (CECOT), denunciada por casos de tortura.
El expresidente Donald Trump recurrió a la Ley de Enemigos Extranjeros, vigente desde 1798, para evitar tribunales de inmigración y acelerar deportaciones.
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) demandó al gobierno por casos como el de "J.G.G.", un tatuador detenido por una rosa en la pierna.
"No hay pruebas de nexos criminales", insistió la organización.
Críticas y justificaciones
Lindsay Toczylowski, del Centro de Defensores de Inmigrantes, denunció que un cliente fue enviado a prisión en El Salvador por tatuajes comunes.
El zar fronterizo Tom Homan justificó las acciones en ABC News: "¿Dónde estaba el debido proceso para Laken Riley, asesinada por un venezolano?".
Mientras El Salvador exhibe a los deportados en videos propagandísticos, abogados y familias piden transparencia y justicia.
"Enviar personas a prisión sin pruebas es una violación a los derechos humanos", denunció la ACLU.