La muerte de Mayca, joven de 25 años atropellada el pasado 10 de diciembre frente a Plaza Vía San Ángel, no fue un accidente, sino la consecuencia directa de una conducta criminal reiterada. Así lo confirmó la titular de la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMT), Silvia Tanús Osorio, al revelar que el vehículo Golf negro con placas foráneas responsable del siniestro acumulaba 95 registros por exceso de velocidad en apenas dos meses.

El automóvil, presuntamente vinculado al grupo de arrancones clandestinos Noisy Rides, circulaba bajo un patrón sistemático de desprecio absoluto por la ley. De acuerdo con datos oficiales, seis infracciones superaban los 100 km/h, tres rebasaban los 120 km/h y una alcanzó un alarmante pico de 180 kilómetros por hora en zona urbana.

La funcionaria subrayó que, al desplazarse a casi el doble de la velocidad permitida en una de las vialidades más transitadas de Puebla, el coche se convirtió en un proyectil. El impacto provocó una carambola de cinco vehículos, los cuales fueron proyectados contra Mayca, quien caminaba rumbo a su trabajo en el Banco Santander.

“Esto no es un descuido. Es una conducta reiterada de altísimo riesgo que terminó en tragedia”, sentenció Tanús Osorio.

La secretaria lamentó que la irresponsabilidad de jóvenes ‘juniors’ cobrara la vida de una ciudadana inocente, egresada de la Universidad Interamericana. Además, el caso impulsó la implementación de operativos de flagrancia contra vehículos con placas foráneas, utilizadas para evadir fotomultas y circular con total impunidad.

Tras el choque, el presunto responsable abandonó la escena, dejó prensada a su propia copiloto y huyó tras realizar varias llamadas telefónicas, siendo auxiliado por otro vehículo que competía con él en ese momento.

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