Los chats vecinales en WhatsApp y los grupos de seguridad en Facebook proliferan información que genera sentimientos de inseguridad y miedo entre los colonos, lo que en algunas ocasiones los incita a ejercer violencia e, incluso, exhorta a prácticas como los linchamientos.

Así lo señaló Tadeo Luna de la Mora, responsable del Laboratorio de Paz con Reconciliación de la Ibero Puebla, quien afirmó que los sentimientos que genera la información difundida en redes sociales, aunados al hartazgo ciudadano por la impunidad y a la falta de credibilidad en las autoridades, exacerban el actuar de la gente.

“En un primer momento pueden ser herramientas útiles para favorecer la seguridad, pero corren el riesgo de proliferar información falsa o infodemia, lo que genera sentimientos de inseguridad y mayor miedo entre los grupos de vecinos”, dijo.

“Entonces, se corre el riesgo de difundir rumores, chismes o información que muchas veces no está verificada y que puede generar un ambiente de inseguridad o incluso incitar a la violencia”, sostuvo el investigador.

Explicó que, en ocasiones, la gente criminaliza a las personas por su tipo de vestimenta o por su forma de caminar, lo que provoca que se les identifique entre los lugareños como figuras de temor, por lo que se pide activar protocolos policiales o incluso acciones ciudadanas.

Vecinos de la colonia El Carmen aseguraron que, en su grupo de WhatsApp, la gente suele prejuzgar a personas por su apariencia y que en diferentes ocasiones se ha exhortado a detener y golpear a quienes consideran sospechosos.

“Este tipo no va a entender hasta que se le dé su buena calentadita, avisen si lo agarran para apuntarme y darle su no me olvides”, escribió un colono tras la alerta sobre un hombre en situación de calle que presuntamente robaba autopartes.

En el chat, los habitantes incitaron a los demás lugareños a atacar al supuesto sospecho, bajo el argumento de que en otras calles les ha funcionado ya que, consideran, es un mensaje claro para evitar que se acerquen más delincuentes.

“Hay que cazarlo y darle su calentadita, así le dimos a un tipo en la 16 de Septiembre y la 31 Poniente y no se volvió a parar por la zona, solo así entienden más o menos las cucarachas”, escribió otro vecino.

Luna de la Mora, argumentó que, si los grupos vecinales se utilizaran en beneficio de su entorno, podrían convertirse en un buen canal para detonar el desarrollo en las comunidades y no únicamente para agredir o estigmatizar a otras personas.

“Sí, pueden ser positivos, siempre y cuando estos grupos vecinales no estén enfocados en cuestiones de seguridad, sino en temas como la mejora del parque o la organización de festividades en el barrio. Se deben dinamizar las redes sociales positivas, pero no centrarlas únicamente en la seguridad”, concluyó.

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