Estados Unidos, junto con fuerzas aliadas, lanzó ataques a gran escala contra el Estado Islámico (EI) en Siria, informó el Comando Central.

La ofensiva es una represalia directa por el ataque que mató a dos militares y un civil estadounidense en territorio sirio.

El ataque ocurrió el 13 de diciembre en Palmira, histórico sitio arqueológico que anteriormente estuvo bajo control yihadista.

Un atacante del EI disparó contra dos soldados estadounidenses y un intérprete, provocando una respuesta militar inmediata.

El Comando Central explicó que los bombardeos forman parte de la operación Hawkeye Strike.

Según el comunicado, la ofensiva busca debilitar la capacidad operativa del Estado Islámico en toda Siria.

Desde el 19 de diciembre, Estados Unidos y Jordania realizaron una ronda previa de ataques aéreos coordinados.

En esa fase inicial se impactaron al menos 70 objetivos vinculados al grupo yihadista.

Durante los ataques más recientes se emplearon más de 90 municiones de precisión.

Las fuerzas aliadas atacaron más de 35 objetivos utilizando al menos 24 aeronaves militares.

“El mensaje es claro: si dañan a nuestros combatientes, los encontraremos y mataremos”, advirtió el Comando Central.

La declaración subrayó que ningún lugar del mundo será refugio para quienes ataquen a fuerzas estadounidenses.

El personal atacado apoyaba la operación Inherent Resolve, coalición internacional contra el EI.

Dicha operación combate al grupo extremista desde que tomó amplias zonas de Siria e Irak en 2014.

Aunque fue derrotado territorialmente, el Estado Islámico mantiene presencia activa en Siria.

Las autoridades advierten que el grupo sigue siendo una amenaza regional persistente.

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