A pesar de las advertencias políticas lanzadas desde Estados Unidos, General Motors confirmó una inversión de 1,000 millones de dólares en México durante los próximos dos años, reforzando su presencia industrial y su compromiso de largo plazo con el país.

Francisco Garza, director de la armadora en México, informó que estos recursos se destinarán a operaciones locales de manufactura, así como al desarrollo de proyectos alineados con la demanda doméstica, una señal clara de confianza en el mercado mexicano y su cadena de proveeduría. La estrategia, subrayó, responde a una visión industrial de largo aliento, más allá del ruido político.

El anuncio cobra especial relevancia luego de que Donald Trump reiterara su postura contra la producción automotriz en México y Canadá, calificando incluso como irrelevante al T-MEC para los intereses estadounidenses. Aun así, GM optó por mantener su hoja de ruta en territorio mexicano.

Al cierre de diciembre, la compañía colocó 198 mil 153 unidades, cifra que la posicionó como el segundo jugador de la industria automotriz en México, con una participación de mercado del 12.2%. Estos resultados consolidan a GM como una de las marcas con mayor peso en el país, tanto en ventas como en capacidad productiva.

En un contexto donde organismos empresariales han advertido sobre la incertidumbre para invertir por factores como la inseguridad, la decisión de GM envía un mensaje contundente: México sigue siendo estratégico para la industria automotriz global y para la atracción de capital productivo en 2026.

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