Con la culminación de la temporada de futbol colegial en Estados Unidos, los reflectores apuntaron al Hard Rock Stadium, donde Indiana Hoosiers y Miami Hurricanes disputaron el título nacional en un duelo cargado de expectativa. El resultado: una victoria histórica para Indiana por marcador de 27-21, suficiente para sellar una temporada perfecta e inédita.

Los Hoosiers, que llegaron como favoritos absolutos tras un impresionante récord de 15-0, lograron extender su dominio para cerrar el año con marca de 16-0, convirtiéndose en apenas el segundo programa en la historia del futbol universitario en conseguirlo, igualando el registro de los Yale Bulldogs de 1894.

Bajo la dirección del estratega Curt Cignetti, Indiana mostró solidez táctica y control total del encuentro. El mariscal Fernando Mendoza respondió a las expectativas como figura del partido, con 186 yardas aéreas, un touchdown y liderazgo absoluto, perfilándose como candidato fuerte al primer pick global del próximo Draft de la NFL.

Miami, impulsado por su afición al fungir como local, reaccionó tarde. Aunque su defensiva limitó el juego aéreo rival y Mark Fletcher aportó dos anotaciones terrestres en la segunda mitad, la ofensiva de los Hurricanes fue inexistente en los primeros dos cuartos, una desventaja que nunca recordó.

Con este campeonato, Indiana se suma al exclusivo grupo de campeones del College Football Playoff, junto a programas como Alabama, Georgia, Clemson, LSU, Ohio State y Michigan, consolidando una nueva potencia en el panorama del futbol universitario.

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