Tadeo Luna de la Mora, responsable del Laboratorio de Paz con Reconciliación de la Universidad Iberoamericana Puebla (Ibero), afirmó que la intención de linchar a presuntos delincuentes se ha expandido de manera constante en los últimos años y, aunque estos casos se registraban principalmente en zonas rurales, actualmente también se están extendiendo a zonas urbanas.

“Esta lógica de linchamiento está mucho más extendida que hace algunos años; antes se circunscribía a ciertas regiones o a determinados poblados, en ocasiones ubicados en la periferia de la ciudad, pero hoy en día ya es cada vez más común observar mantas con mensajes como ‘si te vemos delinquiendo te vamos a linchar’. Ya no es un fenómeno exclusivo de pueblos alejados, sino que cada vez está más democratizado el uso ilegítimo de la violencia para sancionar a quienes cometen delitos”, sostuvo el especialista.

Luna de la Mora destacó que, mientras la población en situación de vulnerabilidad o marginación opta por actuar por propia mano, las personas con mayor poder adquisitivo deciden mudarse de casa, proteger su vivienda mediante tecnología o implementar otro tipo de medidas preventivas.

“Esto es una muestra clara del hartazgo social y también una estrategia para gestionar el sentimiento de inferioridad. Las personas que cuentan con recursos suficientes son capaces de gestionar la seguridad de forma distinta, mientras que aquellas que se encuentran en mayor indefensión tienen que enfrentar sus sentimientos de inseguridad con piedras y palos, en ambos casos ante la inacción del Estado para proveer seguridad y garantizar el acceso a la justicia”, recalcó.

Durante su reciente comparecencia ante el Congreso del Estado, el secretario de Seguridad Pública, Francisco Sánchez González, informó que durante 2025 se registraron 152 intentos de linchamiento, de los cuales en 117 casos se aplicó el protocolo de rescate correspondiente.

En esa ocasión, el funcionario estatal informó que personal de los ayuntamientos recibió capacitación para actuar conforme a los protocolos establecidos y en coordinación con autoridades de los tres órdenes de Gobierno.

Y aunque Luna de la Mora reconoció que actualmente no existe un estudio predictivo que permita determinar cómo se comportarán los linchamientos en 2026, admitió que estos hechos continuarán presentándose.

“Podemos suponer cierta constancia; mientras no se modifique la política pública en materia de seguridad ni la percepción ciudadana, la perspectiva es que sigan aumentando los casos de violencia y que continúe existiendo violencia social si no se toman las decisiones adecuadas en materia de seguridad”, argumentó.

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