El caso de Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano de cinco años, ha encendido nuevamente la discusión sobre las políticas migratorias en Estados Unidos. El menor fue detenido junto a su padre durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Mineápolis, Minnesota, y actualmente permanece retenido en un centro para familias migrantes en Dilley, Texas.
Tras visitarlo, el legislador demócrata Joaquín Castro informó que el menor presenta signos evidentes de depresión, asegurando que “ya no es el mismo”. De acuerdo con el testimonio de su padre, Adrián Conejo Arias, el niño duerme gran parte del día y muestra un estado de tristeza constante, lo que ha generado preocupación por su salud mental y física.
Las imágenes del pequeño, portando una mochila de Spiderman y un gorro con orejas de conejo al momento de su detención, se viralizaron rápidamente y provocaron indignación internacional. La aprehensión ocurrió el pasado 20 de enero, en el contexto de redadas antimigrantes reactivadas durante el actual clima político heredado de la administración de Donald Trump.
Un juez federal ordenó bloquear temporalmente la deportación del niño y su padre, al considerar que ambos cuentan con un proceso migratorio pendiente ante una corte de inmigración. Además, se prohibió su traslado fuera del centro de Dilley mientras se revisa su situación legal.
La tensión escaló este miércoles cuando un centenar de manifestantes protestó frente a la instalación, exigiendo la liberación de la familia. La movilización fue dispersada por fuerzas del orden con gas lacrimógeno, aumentando las críticas hacia el manejo de estos operativos.

