La modernización del transporte público en Puebla avanza con una estrategia basada en pruebas reales, diagnósticos técnicos y decisiones sin improvisación. Así lo explicó la secretaria de Movilidad y Transporte, Silvia Tanús, al detallar que los programas piloto han sido clave para identificar qué modelos son viables antes de ampliarlos a mayor escala.
La funcionaria subrayó que la primera etapa permitió medir resultados concretos. En el caso de los taxis eléctricos, el balance es positivo: mantienen buena operación, cumplen con sus compromisos financieros y aportan beneficios ambientales al no emitir contaminantes. Además, la instalación de infraestructura eléctrica —con bajadas de luz a 220 volts en domicilios y encierros— redujo costos y volvió viable el esquema.
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Sin embargo, el panorama es distinto para los autobuses eléctricos. Su alto costo, que oscila entre 6 y 8 millones de pesos por unidad, resulta incompatible con las tarifas actuales del servicio, lo que dificulta el pago de mensualidades por parte de los concesionarios. Ante este escenario, el gobierno estatal alista una segunda fase con unidades diésel de muy baja emisión, acompañadas de apoyos directos.
La estrategia contempla un 20 % a fondo perdido como enganche para facilitar la adquisición de nuevas unidades, además de facilidades legales, fiscales y financieras sin precedentes. La inversión inicial asciende a 200 millones de pesos, y cualquier revisión tarifaria se analizará solo después de mejorar el servicio y el parque vehicular.
Tanús reconoció que entre concesionarios hay posturas diversas: desde quienes apuestan por la renovación hasta quienes evalúan retirarse del sector. El objetivo, insistió, es mejorar la movilidad para la ciudadanía con decisiones responsables y sustentables.
Información de Quadratín Puebla

