La justicia británica comenzó a analizar una demanda que podría marcar un precedente clave en la industria musical digital. Los exintegrantes de The Police, Andy Summers y Stewart Copeland, acusan a Sting de no haberles pagado la parte correspondiente de los derechos de autor generados por el streaming del catálogo del grupo.

El caso es revisado por el Tribunal Superior de Londres durante una audiencia preliminar que busca delimitar el alcance legal del litigio. Según la demanda, los músicos estiman haber dejado de percibir más de dos millones de dólares derivados de plataformas como Spotify, Apple Music y Deezer.

Summers y Copeland sostienen que un acuerdo firmado en los años setenta —y ratificado en 1981— establece que cada integrante debía recibir 15% de las regalías de las composiciones creadas por los otros, en reconocimiento a su papel como arreglistas e intérpretes. Aunque Sting fue el autor principal de éxitos como Roxanne o Every Breath You Take, el contrato reconocía el talento colectivo de la banda.

El conflicto se centra ahora en si los ingresos digitales deben considerarse dentro de ese acuerdo, concebido en una era previa al streaming. La defensa de Sting argumenta que el contrato ya fue resuelto y que incluso pudo haber existido un pago en exceso. El debate se intensificó tras la venta del catálogo del cantante a Universal Music Group en 2022.

Décadas después de su separación, The Police vuelve al centro de la conversación global sobre cómo la revolución digital ha transformado las reglas del negocio musical.

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