Donald Trump, presidente de Estados Unidos, abrió un nuevo capítulo en la disputa por el Ártico al anunciar un marco de futuro acuerdo con la OTAN sobre Groenlandia.

El anuncio permitió suspender los aranceles que Washington había amenazado imponer a ocho países europeos, medida utilizada como presión diplomática en semanas recientes.

Trump explicó que el entendimiento busca reforzar la seguridad regional ante el avance del deshielo y la creciente presencia de China y Rusia en el extremo norte.

Durante una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el mandatario calificó el diálogo como “muy productivo” y con resultados de largo plazo.

El acuerdo preliminar abriría una negociación tripartita entre Estados Unidos, Dinamarca y el gobierno de Groenlandia, aunque los detalles permanecen reservados.

La Alianza Atlántica confirmó que el entendimiento prioriza la defensa ártica, coordinando esfuerzos entre aliados para evitar la intromisión de potencias externas.

La Casa Blanca señaló que el pacto garantiza objetivos estratégicos permanentes, motivo por el cual se retiró la amenaza de aranceles europeos prevista para febrero.

Washington mantiene especial interés en las rutas marítimas del Ártico, corredores que reducirán tiempos de navegación y redefinirán el control geopolítico global.

El tema cobró relevancia en el Foro Económico Mundial, donde la postura de Trump generó tensiones con aliados europeos.

Dinamarca criticó el tono del mandatario estadounidense, mientras Emmanuel Macron y Ursula von der Leyen advirtieron una respuesta firme de la Unión Europea.

En Nuuk, capital de Groenlandia, el gobierno local difundió protocolos de preparación civil ante posibles escenarios de crisis.

El episodio confirma que el Ártico se consolida como uno de los puntos geopolíticos más sensibles de la próxima década.

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