Lucy Avariano es una venezolana, que vivió con angustia y desesperación el ataque de Estados Unidos contra su país de origen para detener a Nicolás Maduro la madrugada del sábado, pues temía que su familia estuviera en riesgo por los ataques a Caracas y Miranda, Venezuela.

“Me dio un ataque de ansiedad y estuve hasta las tres de la mañana con las noticias esperando a ver qué información salía y rezando para que no se cayeran las comunicaciones. Temíamos con los bombardeos porque no sabíamos nada, yo me enteré por amigos venezolanos y ya hasta después me pude comunicar con mi familia”, contó.

La venezolana reconoció que está preocupada porque su hermano es parte de la directiva de la alcaldía de su ciudad y al tener raíces chavistas, está preocupada por su integridad.

“Desde hace unos meses estábamos a la expectativa de lo que pasaría porque ya se veía una invasión en las costas venezolanas, los viajes que hacían en el espacio aéreo y sabíamos que iba a pasar esto”, mencionó.

Afirmó que aunque todos anhelan que se terminara la época de Maduro, también está consciente de que los cambios y mejoras tardarán en llegar a su país.

“Es una victoria agridulce porque esperábamos que saliera ese señor del poder, pero esperábamos que no fuera de esta manera, aunque al menos no fue una guerra civil, no hubo más muertos, ni pérdidas de vida, pero aun así estamos sacrificando muchas cosas, estamos perdiendo autonomía, Venezuela va a tener que pagar un costo muy alto, su interés el petróleo”, recalcó.

Explicó que llegó a Puebla hace 11 años, cuando tenía 19 años, lo que representó dejar a su familia, sus tradiciones y su lugar de nacimiento, en busca de una oportunidad de vida.

“A mí me tocó ver de lejos el cambio de mandato de Chávez con Maduro y desde México vi el desabasto, el cambio de políticas. Allá se vive una vida muy limitada, muy austera, no te podías dar lujos porque eras señalado y me tocó vivir el mandato de Maduro desde las anécdotas y carencias de mi familia y amigos”, dijo.

Aunque con la detención de Maduro espera volver a su país, afirmó que lo hará solo de forma esporádica, porque estima que no tendrán cambios significativos.

“Me siento muy afortunada de vivir acá, porque he vivido menos necesidades, que lo que viven allá, quizá digan que México no es primer mundo, pero es mejor vivir aquí que allá, hay muchas carencias, pero en comparación de lo que yo viví en Venezuela, México era primer mundo”, aceptó.

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