Las oficinas parisinas de X, la red social propiedad de Elon Musk, fueron registradas esta semana por investigadores franceses con el respaldo de Europol, como parte de una investigación que apunta a presuntos abusos algorítmicos, uso irregular de datos y la difusión de algunos de los contenidos más graves de internet.

El proceso judicial se originó en enero de 2025 tras una denuncia del diputado Éric Bothorel, quien acusó a la plataforma de recomendaciones de contenido políticamente sesgadas y de una posible recolección ilegal de datos personales. La fiscalía de París también analiza la eventual participación del chatbot Grok en la generación y propagación de material de abuso sexual infantil, deepfakes sexualmente explícitos y contenido negacionista del Holocausto, delito tipificado en Francia.

Musk y la exdirectora ejecutiva Linda Yaccarino, quien dejó la compañía en julio de 2025, fueron citados a declarar el próximo 20 de abril. La fiscalía subrayó que el caso busca garantizar el cumplimiento de la legislación nacional bajo un “enfoque constructivo”, aunque el alcance de la investigación revela un endurecimiento regulatorio sin precedentes.

La presión se extiende más allá de Francia. En Reino Unido, el regulador OFCOM abrió una investigación por el uso de datos personales para generar imágenes sexualizadas. Estimaciones recientes señalan que en X se produjeron hasta tres millones de imágenes sexualizadas en apenas diez días, incluidas 23 mil que involucraban a menores.

A nivel comunitario, la Comisión Europea mantiene procesos abiertos bajo la Ley de Servicios Digitales, que ya derivaron en multas millonarias. Este giro coincide con advertencias del presidente Emmanuel Macron, quien afirmó que Europa fue “ingenua al ceder su espacio público digital” y llamó a regular las plataformas como espacios públicos, sin anonimato ni ilegalidad.

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