Con imágenes en brazos, flores y bolsas con ropones, decenas de familias poblanas salieron desde temprana hora este 2 de febrero para cumplir con una de las tradiciones religiosas más arraigadas: vestir y bendecir al Niño Dios en el Día de la Candelaria. La escena se repitió en distintos puntos de la ciudad, particularmente sobre el Circuito Juan Pablo II, donde el flujo de personas fue constante.

Araceli Ruiz acudió acompañada de su madre para vestir a sus tres Niños Dios, a quienes considera “hermanitos” y procura tratar por igual. La elección de la vestimenta no fue sencilla. Ambas explicaron que buscan ropa cómoda para evitar que las imágenes “se chiqueen”, una creencia popular que, aseguran, se presenta cuando no se sienten a gusto con el atuendo. La comodidad y el ajuste adecuado se han convertido en factores clave al momento de elegir.

La tradición familiar marca que el proceso de vestimenta inicia desde enero; sin embargo, este año el tiempo jugó en contra y la variedad fue limitada. Aun así, el objetivo se cumplió: llevarlos vestidos para recibir la bendición en templos como la Iglesia de Guadalupe, uno de los puntos más concurridos durante la jornada.

La actividad también impulsó el comercio local. Marcela, comerciante dedicada a la confección de ropa para Niño Dios en San Francisco Totimehuacán, señaló que la demanda se mantuvo alta. Los precios variaron entre 80 y 700 pesos, dependiendo del tamaño, la tela y los accesorios. Aunque reconoce que la tradición prevalece con mayor fuerza entre adultos mayores, cada año nuevas generaciones se suman para mantener viva esta expresión de fe e identidad cultural.

📌Esto también te va a interesar, dale click 📌

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *