El presidente Donald Trump reaccionó de inmediato al show de Bad Bunny. En sus redes sociales, calificó la presentación como "una de las peores".+1

El mandatario criticó que el espectáculo fuera íntegramente en español. Afirmó que "nadie entiende una palabra" y tildó la coreografía de ser "repugnante".

Para el republicano, el evento fue una "bofetada" a Estados Unidos. Aseguró que el show careció de la excelencia que el país merece actualmente.

Estas declaraciones ocurrieron en un ambiente de alta tensión política. El Super Bowl LX se convirtió en un escenario para el intenso debate migratorio.

Mientras el juego avanzaba, colectivos proinmigrantes distribuyeron miles de toallas. La consigna "ICE OUT" inundó las gradas del Levi's Stadium como protesta coordinada.

Aunque hubo presencia de agentes de ICE por seguridad, no se reportaron detenciones. Los activistas aprovecharon la vitrina global para denunciar abusos contra la comunidad latina.

El duelo entre Patriots y Seahawks quedó opacado por la carga simbólica. El intermedio fue un despliegue total de identidad caribeña y orgullo puertorriqueño.

Más de doce minutos de música latina desafiaron la narrativa tradicional del evento. Escenografías inspiradas en el Caribe y banderas regionales dominaron la transmisión internacional.

La participación de Ricky Martin y Lady Gaga reforzó la diversidad. Sus colaboraciones con el "Conejo Malo" crearon una atmósfera de inclusión cultural sin precedentes.

El Super Bowl 2026 será recordado por esta colisión cultural. La música se transformó en una herramienta de resistencia frente a las críticas presidenciales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *