José Luis Ramírez Aquino decidió convertirse en huehue de la Cuadrilla Veintiséis Oriente –La Original del Barrio de Xonaca, tras cumplir el último deseo de su padre: verlo bailar antes de morir.
En entrevista, relató que comenzó a danzar a los 60 años y compartió apenas cuatro años como huehue con su padre, Domingo Ramírez Romero, quien inició en esta tradición a los 19 años y se retiró a los 84.
“Yo sólo era observador hasta que mi papá me dijo: ‘¿Cuándo me vas a conceder que vas a bailar? Porque yo me voy a ir y no te voy a ver bailar’. Le hice caso, pero me duró poco el gusto, porque después falleció”, recordó.
En cada comparsa, en cada paso, Ramírez Aquino cierra los ojos y evoca a su padre y a su hermano, quien también fue huehue.
“Bailar es como si lo viera. Él tenía su estilo y yo trato de hacer lo que puedo, porque nunca salí de pequeño ni de adolescente. Tengo fotos de él en la casa; nos motivan y lo recordamos mucho”, contó con lágrimas en los ojos.
Actualmente porta una careta que su padre le regaló a su nieto en 2003, con una dedicatoria especial, así como una capa que utilizó en sus últimos años.
“Mi padre decía que uno se transforma cuando se pone la careta. La gente te motiva a echarle ganas; aunque no te vean, tú te emocionas con lo que te transmiten”, afirmó.
Ramírez Aquino explicó que la tradición de los huehues se transmite de generación en generación y que él la mantiene viva junto a su hijo, quien viaja desde Toluca exclusivamente para participar en los bailes dominicales.
“Es un sentimiento encontrado con las costumbres. Uno no quisiera que esto se acabara. A veces, con el tiempo, se va perdiendo, pero aun así hay mucha gente interesada en mantenerlas vivas”, expresó.
📌Esto también te va a interesar, dale click 📌

