Faltan pocas horas para que Bad Bunny, el puertorriqueño más famoso en la actualidad, cante en el medio tiempo del Super Bowl. En las calles de San Juan, sus compatriotas esperan con impaciencia verlo representar a la isla en un acontecimiento mundial.
"Que una persona de aquí esté en uno de los eventos más importantes de Estados Unidos es un orgullo para todo puertorriqueño", dice Olvin Reyes, de 39 años. "Va a ser un acto para compartir en familia, algo muy emocionante".
La palabra "orgullo" es la más repetida entre los entrevistados. Orgullo porque un artista que creció en la pequeña isla caribeña haya llegado tan alto, sin dejar de reivindicar sus orígenes humildes en Vega Baja, municipio a 40 km de la capital.
En Puerto Rico, muchos le agradecen los 31 conciertos que celebró en San Juan entre julio y septiembre del año pasado, que generaron un aporte económico de 733 millones de dólares, según Gaither International.
"Trajo a todo el mundo desde Estados Unidos y de otras partes del planeta, y les hizo probar la comida criolla de la isla", recuerda Jay Vizcarrondo, de 67 años. "Ha hecho que la isla esté en alto y no solo por la música. Eso es orgullo, ser patriótico".
Más allá de la música, la actuación de Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre real de Bad Bunny, ha tomado un cariz político en Estados Unidos, luego de la oposición de la derecha conservadora a un artista que canta en español y critica la ola de detenciones de migrantes.
En Santurce, zona vibrante de San Juan, los entrevistados celebran que su ídolo alce la voz de Puerto Rico, un territorio no incorporado con ciudadanía estadounidense pero sin derecho a votar por presidente.
"Me siento afirmado porque vemos a una estrella de nuestro país, tan marginalizado, en un evento de esa magnitud, llevando nuestra cultura, música y problemas políticos", afirma Samy Nemir Olivares, activista de 34 años.

