La exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, compareció a puerta cerrada ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes por sus presuntos vínculos con el fallecido financiero Jeffrey Epstein y su colaboradora, Ghislaine Maxwell. La audiencia, realizada en Chappaqua, Nueva York, ocurre en medio de una creciente presión política en Estados Unidos.
El presidente del comité, el republicano James Comer, aseguró que existen “muchas preguntas” pendientes para la influyente pareja demócrata. En contraste, el demócrata Robert Garcia acusó al Departamento de Justicia de encubrimiento y pidió que el presidente Donald Trump comparezca bajo juramento.
Bill Clinton, citado para declarar al día siguiente, ha reconocido que viajó en el avión privado de Epstein en los años 2000 por actividades vinculadas con la Fundación Clinton, aunque sostiene que rompió relación antes de la condena del magnate en 2008. Epstein murió en 2019 en una cárcel de Nueva York mientras esperaba juicio por tráfico sexual, en un caso que detonó una crisis institucional.
La única condenada por el escándalo es Maxwell, sentenciada a 20 años de prisión. Recientemente se negó a responder preguntas del Congreso, invocando su derecho constitucional.
Hillary Clinton afirmó que “no tiene nada que ocultar” y sostuvo que sus encuentros con Maxwell fueron limitados. No obstante, la divulgación de nuevos archivos mantiene el tema como tendencia global y reaviva el debate sobre redes de poder, encubrimiento y responsabilidades políticas.

