Las lluvias récord en Brasil desataron una de las peores tragedias climáticas del año en el estado de Minas Gerais, donde al menos 23 personas murieron, decenas permanecen desaparecidas y más de 400 habitantes fueron evacuados tras el desbordamiento de ríos, inundaciones y deslizamientos de tierra.

En los municipios de Juiz de Fora y Ubá, autoridades confirmaron 16 y 7 fallecimientos respectivamente, luego de que el temporal iniciado el lunes arrasara barrios completos. La zona, cercana al límite con el estado de Rio de Janeiro, enfrenta el impacto del febrero más lluvioso de su historia, con 584 milímetros acumulados, una cifra sin precedentes.

La alcaldesa Margarida Salomão calificó la situación como “extrema”, al advertir que varios sectores permanecen aislados y se han contabilizado al menos 20 deslizamientos. Las imágenes difundidas en redes sociales muestran derrumbes impresionantes y viviendas reducidas a escombros.

Ante la gravedad del panorama, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva reconoció el estado de calamidad y activó la alerta máxima de defensa civil, enviando refuerzos para acelerar los rescates. Mientras tanto, equipos de emergencia buscan a decenas de desaparecidos entre lodo y estructuras colapsadas.

Las clases fueron suspendidas y continúan las labores de búsqueda. La tragedia reabre el debate sobre la crisis climática, la urbanización descontrolada y la vulnerabilidad de ciudades latinoamericanas frente a fenómenos extremos.

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