Autoridades reconocieron que niñas y adolescentes continúan en desventaja, por lo que impulsarán la formación de vocaciones
En el estado de Puebla persiste el rezago de mujeres y niñas en el ámbito científico, particularmente en áreas como ingenierías, matemáticas, física y tecnología digital.
Alaín Andrade, coordinador general de Investigación Científica y Humanista de la SECIHTI, indicó que más de 40 mil personas forman parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI); de ellas, mil 600 son poblanas y solamente 500 son mujeres.
El funcionario estatal precisó que las especialistas representan apenas el 33 por ciento y su presencia se concentra mayoritariamente en programas de humanidades, ciencias de la conducta y ciencias sociales.
Apuntó que únicamente tres de cada 10 profesionistas optan por carreras relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).
“Esta brecha comienza en la infancia y se amplía conforme avanza la trayectoria educativa, hasta su incorporación al mercado laboral”, afirmó en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
Por su parte, José Enrique Martínez Peláez, subsecretario de Educación Obligatoria, señaló que los jóvenes de nivel preparatoria continúan eligiendo carreras como Derecho, Economía, Administración y Medicina, dejando de lado las áreas científicas.
“Ahí seguimos enfrascados. Los maestros tenemos un alto compromiso y una gran responsabilidad de orientar nuestra vocación hacia la ciencia”, expresó.
En ese sentido, puntualizó que la SEP pondrá en marcha 19 programas en coordinación con la SECIHTI, con el objetivo de fomentar entre los jóvenes el interés por las carreras de investigación.
Durante los conversatorios inaugurados en el Museo de la Evolución con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, en la mesa titulada Brechas de género en educación superior y mercado laboral tecnológico, se reconoció que los altos mandos en las instituciones aún son ocupados mayoritariamente por hombres.
Por ello, se subrayó que persiste una brecha que limita el acceso de las mujeres a cargos de liderazgo y su participación en igualdad de condiciones.

