El gobernador Alejandro Armenta Mier supervisó la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales en la comunidad de Santa María Oxtotipan, del municipio de Tepeaca, la cual incorpora tecnología de biorreactores de última generación que permitirá reducir hasta en un 70 por ciento el consumo de energía.
Durante el recorrido, el mandatario estuvo acompañado por la titular de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEASPUE), Rebeca Bañuelos, así como por autoridades municipales, quienes constataron los avances de esta infraestructura hidráulica orientada a mejorar el aprovechamiento del agua en el sector agrícola.
La obra cuenta con una inversión total de 69.45 millones de pesos, financiada en un 85 por ciento por el Gobierno del Estado y el 15 por ciento restante por el municipio. Se prevé que la planta tenga una capacidad de tratamiento de 60 litros por segundo, beneficiando directamente a 32 mil 28 habitantes de Tepeaca y comunidades aledañas como San José Carpinteros.
Este proyecto forma parte de un modelo de gestión hídrica sustentable que busca reutilizar aguas residuales tratadas, las cuales conservarán nutrientes útiles para su aplicación en la agricultura, favoreciendo así la productividad del campo poblano bajo un esquema de economía circular.
El gobernador destacó que esta infraestructura responde a la necesidad de contar con plantas eficientes y de bajo costo operativo, especialmente ante el abandono en que se encontraban sistemas anteriores. Por su parte, la directora de CEASPUE, Rebeca Bañuelos, explicó que la tecnología implementada permitirá cumplir con la normatividad ambiental vigente mediante procesos avanzados que optimizan recursos y reducen costos operativos.
En tanto, el ingeniero Francisco Javier Valdés, responsable del desarrollo tecnológico, detalló que el sistema integra reactores anaerobios y aerobios que garantizan la recuperación de agua libre de contaminantes y apta para riego agrícola. El presidente municipal de Tepeaca, Alfredo Velázquez Romero, reconoció el respaldo del Gobierno estatal para reactivar una infraestructura que permaneció en desuso durante varios años.
Habitantes de la región coincidieron en que la obra tendrá un impacto positivo en sus comunidades, al mejorar la calidad del agua para riego, elevar la producción agrícola, prevenir riesgos a la salud y contribuir al cuidado del medio ambiente, así como al desarrollo económico local.
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