El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y representantes del sector privado de Estados Unidos sostuvieron una serie de reuniones en Washington con el objetivo de fortalecer la cooperación económica bilateral y preparar el terreno rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Uno de los puntos centrales del diálogo fue garantizar el arancel cero para los productos que cumplan con las reglas de origen del acuerdo comercial.

Durante una gira de tres días, la delegación encabezada por José Medina Mora, presidente del CCE, sostuvo encuentros con altos funcionarios de los departamentos de Comercio, Estado, Tesoro y Trabajo, así como con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. También dialogaron con legisladores del Congreso estadounidense, líderes empresariales y representantes de think tanks influyentes en materia económica.

En estas conversaciones, el sector empresarial coincidió en la necesidad de mantener condiciones de libre comercio dentro del T-MEC, incluso para aquellos bienes que actualmente enfrentan tarifas bajo disposiciones sectoriales como la Sección 232 del Trade Expansion Act. El objetivo es preservar la competitividad regional y evitar obstáculos comerciales que afecten la integración productiva de América del Norte.

Medina Mora subrayó que México se ha consolidado como un socio comercial estratégico para Estados Unidos, no solo por el volumen de intercambio, sino por la estrecha integración de las cadenas productivas. De acuerdo con datos presentados por el organismo empresarial, el 59% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos corresponde a bienes intermedios, utilizados directamente por la industria manufacturera estadounidense.

Este nivel de integración demuestra la alta complementariedad entre ambas economías, tanto en el ámbito industrial como en el agropecuario. Mientras Estados Unidos importa frutas y verduras mexicanas durante todo el año, México se mantiene como uno de los principales destinos para granos y productos agrícolas estadounidenses.

Ante la próxima revisión del tratado comercial, el sector privado busca posicionar su voz en el proceso de negociación para garantizar que el T-MEC continúe impulsando el crecimiento económico, el comercio regional y la estabilidad de las cadenas de suministro en Norteamérica.

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