El presentador Conan O’Brien inauguró la 98 edición de los Premios Oscar con un monólogo que combinó humor, sátira y referencias a la situación internacional.
La ceremonia se celebró en el Teatro Dolby de Los Ángeles, donde el comediante abrió la gala con un sketch inspirado en varias películas nominadas.
Durante el segmento inicial, Conan O’Brien apareció caracterizado como la tía Gladys, villana de la cinta “La hora de la desaparición”.
El presentador recreó escenas de diversas producciones nominadas, incluyendo “Valor sentimental” y “Las guerreras k-pop”.
En su monólogo de apertura, el conductor también lanzó algunas bromas dirigidas a figuras de Hollywood.
Uno de los momentos más comentados fue cuando hizo referencia al actor Timothée Chalamet, nominado a Mejor Actor por la película “Marty Supremo”.
O’Brien ironizó sobre las recientes críticas al actor por comentarios relacionados con el ballet y la ópera.
“La seguridad es extremadamente estricta esta noche”, comentó el presentador durante su discurso inicial.
La frase parecía referirse a las medidas de seguridad del evento ante la tensión internacional por la guerra en Medio Oriente.
Sin embargo, el comediante remató el comentario con una broma dirigida a las comunidades artísticas.
“Hay preocupación por posibles ataques de la comunidad de la ópera y del ballet”, dijo, provocando risas en el público.
Posteriormente, Conan O’Brien adoptó un tono más reflexivo para hablar sobre el contexto mundial actual.
El conductor reconoció que el mundo atraviesa “tiempos caóticos y tenebrosos”, marcados por conflictos internacionales.
A pesar de ello, destacó que los Premios Oscar representan un espacio para celebrar el arte, la colaboración y el optimismo.
También recordó que la ceremonia reúne talento de 31 países, reflejando la diversidad cultural del cine mundial.
Antes de cerrar su discurso, el presentador envió saludos a espectadores de distintos países, incluyendo España y Argentina.
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