Alfredo Chávez Acevedo concluyó una etapa histórica en el Hospital de la Niñez. Tras 34 años de servicio como enfermero y terapeuta respiratorio, logró su jubilación profesional.

Su trayectoria destaca por una doble vocación poco común. Mientras atendía a pacientes pediátricos en estado grave, Alfredo seguía su llamado al sacerdocio en el Seminario Palafoxiano.

Desde 2008, combinó las guardias nocturnas en el nosocomio con sus estudios teológicos. Al salir de cada jornada en el hospital, corría al seminario para cumplir con su formación académica.

El 7 de febrero de 2020 se ordenó oficialmente como sacerdote. Desde entonces, encontró el equilibrio para ofrecer cuidados hospitalarios y acompañamiento espiritual a los más pequeños.

Durante la pandemia de COVID-19, su labor se viralizó en redes sociales. La gente reconoció su capacidad para reconfortar a las familias tanto en los pasillos médicos como en la Iglesia del Cielo.

En 2024, fue nombrado párroco titular de San Martín Obispo de Tours. A pesar de su nuevo cargo, continuó viajando por las noches a la capital poblana para cumplir con su labor de enfermero.

A algunos pacientes les tocó recibir el bautismo de sus manos; a otros, les brindó palabras de fe. Su presencia fue clave para que muchas familias enfrentaran la enfermedad con valentía y esperanza.

El viernes pasado fue su último día en el hospital, donde celebró una misa de acción de gracias. En su homilía, destacó que ambas labores son, en esencia, un servicio de amor y caridad.

"No se cansen de ayudar, no se cansen de seguir sirviendo", exhortó a sus compañeros. Sus colegas lo describieron como un "faro de esperanza" y un ejemplo de paciencia infinita.

Con esta jubilación, el padre Alfredo cerró un ciclo personal de entrega total al prójimo. Ahora se dedicará de tiempo completo a su labor pastoral en su comunidad parroquial.

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