La fotografía de Mikaeel Mirdoraghi, un niño iraní de nueve años, se convirtió en una de las imágenes más difundidas en redes sociales tras el bombardeo ocurrido en Irán que destruyó una escuela primaria y dejó decenas de víctimas civiles.
El ataque se registró el 28 de febrero en Minab, ciudad portuaria ubicada cerca del estratégico estrecho de Ormuz. De acuerdo con una investigación citada por The New York Times, el bombardeo fue provocado por un error militar de Estados Unidos, luego de que se utilizaran datos de inteligencia desactualizados para seleccionar el objetivo.
Según funcionarios estadounidenses citados en reportes preliminares, el ejército lanzó misiles de crucero Tomahawk, armamento de largo alcance diseñado para atacar objetivos con alta precisión. El objetivo original habría sido una instalación de los Guardianes de la Revolución, fuerza militar clave que protege al régimen iraní y opera paralelamente al ejército regular.
Las coordenadas del ataque fueron elaboradas por el Mando Central de Estados Unidos (Centcom) utilizando información proporcionada por la Agencia de Inteligencia de Defensa, organismo encargado de analizar datos militares para el Pentágono.
Sin embargo, investigadores señalaron que el edificio impactado ya no formaba parte del complejo militar desde años atrás. Imágenes satelitales muestran que entre 2013 y 2016 el inmueble quedó separado de la base naval y comenzó a operar como escuela primaria, con accesos públicos y áreas recreativas visibles.
Autoridades iraníes aseguran que el ataque dejó más de 150 muertos, en su mayoría estudiantes, lo que lo convierte en uno de los episodios más mortales para civiles en la actual crisis en Medio Oriente.
En medio de la tragedia, la madre de Mikaeel relató al medio Hamshahri que el menor había pasado la noche anterior jugando con su hermano. La fotografía tomada antes de salir a clases se difundió tras su muerte y rápidamente se transformó en símbolo del impacto humano del conflicto.
El presidente Donald Trump afirmó que aceptará los resultados de la investigación en curso, mientras el Pentágono continúa revisando por qué la información de inteligencia no fue verificada antes del ataque.

