Louis Vuitton cerró con broche de oro la Semana de la Moda femenina en París. El desfile presentó un impresionante paisaje montañoso y nómada.

Las modelos lucieron grandes capas y bolsos de lujo colgando de bastones. El estilo destacó por sombreros chic de pastores y piezas de alta costura.

Nicolas Ghesquière, director artístico de la firma, buscó resaltar a la naturaleza como creadora. "No se trataba de imitarla, sino de sublimarla", afirmó el diseñador.

La presentación de la casa francesa ocurrió en los patios del icónico Museo del Louvre. El decorado evocó las montañas del Jura, en el este de Francia.

Dicho lugar tiene un valor sentimental para la marca LVMH. Fue desde el Jura que el fundador, Louis Vuitton, partió hacia París en 1837.

Ghesquière exploró lo que denomina una antropología de la moda. El creativo sostiene que existen puntos comunes en el vestir a nivel global.

La colección, titulada Super Nature, propone un concepto de folclore universal. Esto se reflejó en vestidos de patchwork y sombreros de ratán artesanales.

El diseñador integró arte contemporáneo en sus prendas. Colaboró con el artista ucraniano Nazar Strelyaev-Nazarko para decorar chaquetas y faldas de la línea.

Como es tradición, el evento reunió a grandes celebridades internacionales. Entre las asistentes destacaron las actrices Zendaya y la reconocida Ana de Armas.

También se sumó Jaden Smith, consolidando el desfile como el punto de encuentro del lujo. La firma reafirmó su dominio en el mercado global.

La crítica elogió la capacidad de la marca para fusionar tradición y modernidad. El evento marcó el cierre definitivo de las pasarelas en la capital francesa.

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