Foto: AFP |

Una investigación en el International Journal of the History of Sport reveló detalles sobre las mujeres guerreras en el Imperio romano.

El estudio, liderado por Alfonso Mañas, concluye que las mujeres combatían fieras con el torso descubierto en la arena.

Esta práctica buscaba diferenciar el género de las combatientes ante los espectadores. También generaba un efecto visual específico en la audiencia.

El análisis se basa en un mosaico romano de hace mil 700 años. La pieza fue hallada originalmente en Reims, Francia.

Aunque los bombardeos destruyeron parte de la obra, un dibujo antiguo permitió identificar a una figura femenina con un látigo.

La imagen confirma su identidad como una venatrix. Estas eran cazadoras de bestias, distintas a las gladiadoras que luchaban contra humanos.

Mañas sostiene que estas mujeres podían ser voluntarias. Otras eran personas condenadas que buscaban su libertad mediante el entrenamiento constante.

La vestimenta con senos descubiertos era una convención visual. Permitía al público reconocer la naturaleza excepcional de este enfrentamiento histórico.

El registro visual del mosaico francés es una prueba fundamental. Complementa las fuentes escritas halladas previamente en Europa y Estados Unidos.

Este descubrimiento transforma nuestra visión sobre los espectáculos romanos. Las mujeres tuvieron un protagonismo activo y complejo en la historia antigua.

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