Cuando la joven encargada de comunicación digital de Morena en la Cámara de Diputados de la CDMX, Adriana Marín, defendió a los cárteles como “generadores de empleo”, lo dijo con conocimiento de causa en aquel noviembre de 2025 en un debate con jóvenes GZ.

“El narcotráfico es uno de los mayores, de los principales empleadores a nivel nacional; el crimen organizado recluta entre 160 mil y 185 mil personas”. Y agregó: “en realidad se necesitan 350 personas más a la semana para cubrir a quienes son detenidos o asesinados”, explicó la joven morenista en el programa Razonados del Diario La Razón, difundido en redes sociales.

No es ninguna novedad la existencia de las “narconóminas”, salvo el crédito del diario El Universal de obtenerlas y publicar los detalles de la contabilidad de la empresa criminal del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Las “narconóminas” con toda la plantilla de pistoleros, halcones y jefes de plaza, más los sobornos a los policías, y la contabilidad del “debe” y el “haber” de los ingresos por venta de droga, extorsiones, cobros de piso, de maquinitas… dejó al descubierto la operación financiera delictiva de un sistema de holding.

Lo publicado se refiere a una de las empresas de sus actividades ilícitas en Jalisco, como parte de un conglomerado de empresas del “corporativo” CJNG. Por supuesto no lleva la contabilidad en hojas de libreta los miles de millones de pesos por el huachicol fiscal (unos 600 mil mdp anuales), los salarios de los operadores del huachicol, los sobornos a aduaneros y a la cúpula castrense, así como los pagos a las refinerías texanas que lavaron el hidrocarburo para regresarlo a México.

En este contexto, para quienes conocen cómo operan los circuitos financieros internacionales, saben del complejo manejo trasnacional de las finanzas internacionales del CJNG. No registran en hojas de libreta la contabilidad del trasiego de droga en la red mundial a 52 países (Europa, Asia, África…) que se le atribuye al CJNG, el comercio de drogas sintéticas con Estados Unidos, y los negocios de Sudamérica. Tampoco usan Excel para la administración de los laboratorios para elaborar drogas sintéticas, así como la contabilidad de importaciones de precursores químicos y equipo de China como prensas para pastillas, que son esenciales para la fabricación de drogas sintéticas como el fentanilo y la metanfetamina.

Con las evidencias halladas en el complejo de cabañas de Jalisco –uno de los negocios inmobiliarios del CJNG para lavado de dinero– empieza a generar duda respecto a si el señor difunto Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, era realmente el “CEO” del complejo sistema trasnacional del corporativo financiero criminal. O bien, sólo se trata del “Gerente” matón que detrás de él funcionaba toda una compleja red internacional que es el poder real del cartel de las cuatro letras, porque un “CEO del CJNG” con redes internacionales, intimando en una cabaña, es de guion de una narcoserie.

Por ahora el tema de gravedad delictiva con la muerte del Mencho son los miles de pistoleros, halcones y cocineros de drogas sin pago de nóminas, o en espera de que el jefe de plazas les indique los reacomodos “gerenciales” para continuar con la empresa delictiva. Mientras tanto los delincuentes reclutados empiezan a cometer ilícitos en los estados por su cuenta para sobrevivir.

Llama la atención la reciente detención de dos delincuentes, uno originario del Estado de México y otro de Veracruz, detenidos con posesión de armas de asalto de alto poder, cartuchos útiles, chalecos tácticos y un casco balístico en una casa de la junta auxiliar de Santo Tomás Chautla, en la ciudad capital, donde habían secuestrado a una familia.

Con la detención del Mencho, y mientras nombran sucesor en el CJNG, los “empleos generados” -según Adriana Marín de Morena- por el cártel, están sin recibir sus salarios como pistoleros o halcones, y delinquen por su parte, conocido como “efecto cucaracha”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *