La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció avances en la aprobación del Plan B electoral, pero lanzó una crítica directa a la eliminación de la revocación de mandato, tras la postura del Partido del Trabajo (PT), aliado de Morena.
Aunque celebró la desaparición de privilegios en organismos electorales, subrayó que excluir la posibilidad de consultar a la ciudadanía en el tercer año de gobierno representa un retroceso democrático. “Es malo para el país”, sentenció, al insistir que no existían argumentos sólidos para eliminar este mecanismo.
La mandataria destacó que el punto central de la reforma —reducir el uso de recursos públicos en beneficios como seguros médicos y bonos para funcionarios del Instituto Nacional Electoral— sí fue aprobado, lo que calificó como un paso relevante en la política de austeridad.
Sin embargo, advirtió que la decisión del PT podría tener costos políticos, ya que, desde su perspectiva, la ciudadanía evaluará el voto en contra de una medida que promovía la participación directa. Incluso sugirió que existía temor entre partidos por el impacto electoral que podría tener la figura presidencial en una consulta simultánea.
En su posicionamiento, Sheinbaum insistió en que su proyecto de transformación cuenta con respaldo social más allá de los partidos, en un contexto de creciente diversidad política en México. Asimismo, adelantó que buscará retomar propuestas enfocadas en fortalecer la democracia participativa, incluyendo mecanismos digitales para consultas ciudadanas.
Finalmente, dejó abierta la puerta a futuras reformas que amplíen la intervención de la población en decisiones públicas, lo que podría redefinir el rumbo de la política electoral en los próximos años.

