El avance del Plan B de la reforma electoral en la Cámara de Diputados abrió un nuevo frente político tras llegar sin el apartado de revocación de mandato, uno de los puntos más controvertidos del proyecto impulsado por el oficialismo.

Aunque el documento aprobado en el Senado aún conserva en su título la referencia a “fortalecer la revocación de mandato”, legisladores confirmaron que dicho mecanismo fue eliminado del contenido constitucional, lo que generó cuestionamientos inmediatos en San Lázaro.

La presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, aclaró que el encabezado corresponde al formato original enviado por la Cámara de origen, pero subrayó que no existe modificación en ese sentido dentro del cuerpo del dictamen. Esta incongruencia elevó el tono del debate entre bancadas.

Por su parte, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, precisó que la iniciativa se limitará a cambios en los artículos 115, 116 y 134 de la Constitución, descartando cualquier ajuste relacionado con la consulta de revocación. El dictamen será votado en comisiones el 7 de abril y discutido en el pleno el día 8, tras el receso de Semana Santa.

El respaldo del Partido del Trabajo (PT) fue clave para destrabar el proceso legislativo, luego de que logró retirar la propuesta de adelantar la consulta al tercer año de gobierno. Su coordinador, Reginaldo Sandoval, confirmó que apoyarán el proyecto sin modificaciones adicionales.

En contraste, la oposición capitalizó el cambio como un revés político para la presidenta Claudia Sheinbaum y Morena. Legisladores del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano coincidieron en que la eliminación de este punto “descafeinó” la reforma y evidenció tensiones internas en la coalición gobernante.

El debate sobre el Plan B electoral no solo redefine el rumbo legislativo, sino que también anticipa un escenario de confrontación rumbo a los próximos comicios federales.

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