En el marco de la Semana Santa en Atlixco, un grupo de diez mujeres protagonizará este año un acto que ha generado impacto entre la comunidad: participar en una penitencia extrema de Viernes Santo, caracterizada por el uso de cadenas y coronas de espinas incrustadas en la piel.
La actividad, que se desarrolla en la colonia Álvaro Obregón, contempla un recorrido de aproximadamente cuatro kilómetros, donde las participantes cargan pesadas cadenas ceñidas al torso como símbolo de sacrificio y devoción. Este tipo de prácticas, históricamente asociadas a hombres, ha abierto espacio a mujeres tras la autorización del párroco local, marcando un cambio en la tradición religiosa en Puebla.
Las motivaciones son diversas: desde cumplir promesas, pedir favores o expresar agradecimiento por milagros recibidos. Algunas participantes incluso preparan con anticipación los elementos del ritual, como las espinas naturales recolectadas en zonas como el cerro de San Diego La Mesa, Tochimilzingo, o cultivadas durante todo el año.
Uno de los aspectos que más llama la atención es el ayuno parcial que mantienen durante la caminata. Las mujeres evitan consumir agua y optan por ingerir únicamente limón, bajo la creencia de que el líquido puede endurecer las espinas y provocar mayor daño en la piel.
Este tipo de manifestaciones forman parte de las múltiples expresiones de fe que se viven durante la Pasión de Cristo en Atlixco, una temporada que concentra alta participación comunitaria y que posiciona al municipio como uno de los puntos más representativos de la religiosidad popular en Puebla.

