En el municipio de Atlixco, la conmemoración del Viernes Santo adquiere un significado profundo con la tradicional Procesión del Silencio de Nexatengo, una manifestación religiosa que convoca a cerca de 10 mil personas cada año.
El recorrido inicia en la comunidad de Santa Lucía Cosamaloapan, desde donde los participantes emprenden una caminata que atraviesa al menos cinco localidades de la región. La peregrinación comienza alrededor de las 7:00 de la mañana y concluye cerca de las 14:00 horas, en un ambiente marcado por el recogimiento, la devoción y el respeto.
Durante el trayecto, hombres y mujeres cargan sobre sus hombros diversas imágenes religiosas, las cuales representan escenas de la pasión de Cristo. Estas figuras, que superan la media decena, son cuidadosamente trasladadas por habitantes de distintas comunidades, quienes asumen esta responsabilidad como un acto de fe y compromiso colectivo.
Uno de los elementos más significativos de esta tradición es el origen de las vestimentas que portan las imágenes. De acuerdo con los organizadores, muchas de estas prendas han sido donadas por migrantes originarios de la región, quienes antes de partir hacia Estados Unidos encomendaron su protección a estas representaciones religiosas. Con el paso del tiempo, este gesto se ha consolidado como un símbolo de vínculo entre quienes se fueron y sus comunidades de origen.
La Procesión del Silencio no solo destaca por su magnitud, sino también por su continuidad a lo largo de los años. Generaciones enteras han contribuido a preservar esta práctica, que forma parte del patrimonio cultural y espiritual de Atlixco, consolidándose como uno de los eventos más representativos de la temporada de Semana Santa en la región.
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