La escudería Red Bull Racing confirmó un movimiento que ya sacude el paddock: la salida de Gianpiero Lambiase, actual ingeniero de carrera de Max Verstappen, quien dejará el equipo al finalizar su contrato en 2028 para integrarse a McLaren como director de carreras.
Aunque la transición no será inmediata, la noticia ya genera impacto dentro de la Fórmula 1, especialmente por el peso que Lambiase ha tenido en la era dominante del piloto neerlandés. Juntos construyeron una de las duplas más exitosas del automovilismo reciente: cuatro campeonatos mundiales, 71 victorias y más de 120 podios, cifras que consolidaron a Red Bull como referente absoluto en la categoría.
El fichaje fue presentado por McLaren como parte de su estrategia para fortalecer su estructura técnica y mantener su ambición de campeonato, en un contexto donde la competencia se ha intensificado. La llegada de Lambiase no solo representa experiencia, sino también conocimiento directo del funcionamiento interno de uno de sus principales rivales.
En paralelo, este movimiento alimenta la incertidumbre sobre el futuro de Verstappen. La posible reconfiguración del equipo, sumada a los recientes cambios impulsados por la FIA, abre interrogantes sobre la estabilidad del proyecto deportivo de Red Bull.
La salida del ingeniero británico no es menor: se trata de una figura clave en la toma de decisiones en pista, lo que podría modificar el rendimiento estratégico del equipo en los próximos años. El tablero de la F1 comienza a moverse… y las consecuencias podrían ser profundas.

