Reclamos reciclados

Este fin de semana, habitantes de San José Chiapa que se oponen a la construcción de una planta recicladora de residuos sólidos urbanos enfrentaron a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y al gobernador del estado, Alejandro Armenta, para expresar su preocupación ante la posible contaminación que podría generar este proyecto federal en su municipio. La iniciativa forma parte del llamado Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar, impulsado por los gobiernos federal y estatal, cuyo objetivo es convertir a la región en un centro logístico para el manejo de residuos. El proyecto contempla el uso de 40 hectáreas dentro del parque industrial, frente a la planta de Audi México, donde se realizarán actividades de separación, reciclaje y generación de energía. Se prevé el procesamiento de residuos domésticos e industriales, incluyendo plásticos, textiles, llantas y desechos considerados peligrosos, como aceites y grasas. Además, se plantea la instalación de un biodigestor para producir energía y fertilizantes. Aunque el proyecto fue oficializado el pasado 2 de marzo, actualmente se encuentra en fase de diálogo con la comunidad. En este contexto, la presidenta Sheinbaum recordó a los manifestantes el compromiso de mantener el consenso antes de realizar protestas en contra de la iniciativa. Sin embargo, en esta región, particularmente en la cuenca Libres-Oriental, diversas organizaciones han sostenido una lucha constante contra la contaminación del suelo, el aire y los mantos freáticos, atribuida a la instalación de granjas porcícolas, del sector automotriz y plantas cerveceras, que, según los pobladores, han deteriorado su calidad de vida y mermaron la productividad agrícola. De ahí la relevancia de construir acuerdos claros y transparentes que permitan a los habitantes de San José Chiapa no sólo conocer los posibles beneficios del proyecto, sino también contar con garantías sólidas de protección ambiental. ¿Será?

Pluralidad democrática

Tras la protesta de habitantes de San José Chiapa, el gobernador del estado, Alejandro Armenta, negó que exista un incremento en la inconformidad social y sostuvo que las manifestaciones forman parte de la pluralidad democrática que se vive en la entidad. Incluso, subrayó que este tipo de expresiones ocurren en distintas partes del mundo, desde Estados Unidos hasta China, precisamente porque hay libertad. En cuanto al proyecto de reciclaje y economía circular, el mandatario recordó que en el estado se generan diariamente alrededor de seis mil toneladas de basura, lo que plantea un desafío urgente: “¿Qué hacemos con ello?”, cuestionó. Advirtió que los rellenos sanitarios están llegando a su límite, por lo que consideró indispensable transformar los desechos orgánicos y fomentar su reutilización. En ese sentido, aseguró que el objetivo de su Gobierno es que ningún kilogramo de basura sea enterrado, sino que se aproveche nuevamente. Armenta Mier afirmó que este proyecto ha sido socializado con la población de la región, aunque reconoció que, como en todo proceso, existen posturas encontradas. También señaló que, así como hay periodistas objetivos, hay otros que no lo son tanto; no obstante, reiteró que se respeta a todas las voces. Más allá del discurso oficial, el reto de fondo parece radicar en cerrar la brecha entre la planeación institucional y la percepción ciudadana. Porque si bien la protesta puede ser signo de libertad, también es un termómetro de confianza: escucharla, entenderla y traducirla en soluciones concretas será la verdadera medida de una gobernanza efectiva. ¿Será?

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