La Entrega

Por: Adrián Ruíz  / [email protected]

 

El debate presidencial del pasado domingo le confirmó a un servidor la falta de un candidato capaz de convencerme para acudir a las urnas el 1 de julio próximo. Por el contrario, los cinco participantes motivaron las ganas de no cumplir con  mi obligación como ciudadano.

Luego de chutarme la aburrida transmisión televisiva por espacio de dos horas, concluí que perdí mi tiempo de la manera más infame. La molestia aumentó porque tuve que sacrificar una de mis películas favoritas de Cantinflas: Si yo fuera diputado, que se transmitió en el mismo horario, pero en otro canal.

Sin remedio y a pesar de que también los conductores Denise Maerker, Sergio Sarmiento y Azucena Uresti están lejos de ser periodistas con credibilidad, acepté el sacrificio dominical.

Con decepción observé y escuché los falsos y desgastados discursos repetitivos de cada uno de los protagonistas.

El desencanto cayó al piso al comprobar cómo un anciano de 65 años de edad que lleva la delantera en las preferencias, apenas puede hilvanar más de tres frases coherentes porque su agilidad mental pasó a mejor vida.

La única mujer incluida no tenía más idea  que defender lo indefendible: a su esposo, quien dirigió el destino de México hace dos sexenios y lo hizo de la peor manera.

Los ocupantes del segundo y tercer lugar han sido comparsas del sistema, aunque el más joven mostró inteligencia superior a los reunidos, incluidos los conductores.

Y el independiente, consciente de la nula oportunidad por lo menos de justificar su inclusión en las boletas, aprovechó la oportunidad para causar polémica.

Nada ni nadie consiguió motivarme para acudir a votar. Todos son más de lo mismo. Ignoro cómo tenemos candidatos tan pésimos.

¡Que Dios nos agarre confesados!

 

Reporte del Informante

Llegó la hora. En la víspera del inicio de las campañas locales, las estrategias de cada aspirante serán determinantes para alcanzar la meta. Deberán rascarse con sus propias uñas. Los candidatos presidenciales poco o nada aportarán a la causa.

La más importante, la gubernatura de Puebla, parece tener una destinataria. A menos que algo extraordinario ocurra en los dos meses siguientes, Martha Erika Alonso será la primera mandataria del estado.

 

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