El candidato intentó, sin éxito, explicar la diferencia entre lo que reportó y el coste real de los inmuebles que posee en Puebla y CDMX.

Por: Mario Galeana

El candidato Miguel Barbosa Huerta admitió que, por una serie de contratos firmados entre él y sus hijos, el valor de algunas de sus propiedades es inferior al costo real establecido en las escrituras públicas de los inmuebles.

Su declaración ocurre a un día de que se solicitara al Senado de la República una investigación en su contra por, presuntamente, amasar una fortuna superior a los 25 millones de pesos.

Aunque evitó pronunciarse por esta solicitud, Barbosa Huerta reconoció que, ante la plataforma 3de3 sólo incluyó el valor del usufructo que obtiene de seis de las 10 propiedades que posee junto a su familia directa.

Esto, por sí mismo, constituye una irregularidad ante el sistema de declaración patrimonial establecido por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) y Transparencia Mexicana, puesto que a cada candidato se le solicita definir “el valor del inmueble conforme a la escritura pública”.

Desde Tecamachalco, el senador con licencia dio una larga justificación sobre la diferencia entre el precio de las escrituras públicas de los inmuebles: todo se basa en la cesión de derechos que realizó a favor de sus hijos, quienes años después, inexplicablemente, “donaron” a su padre las mismas propiedades.

Esta explicación no halló respaldo en Puebla, donde el dirigente estatal de Morena, Gabriel Biestro Medinilla, ofreció una conferencia de prensa sin lograr explicar la diferencia del precio reconocido por el candidato y el valor real de cada inmueble, que fue develado en un reportaje publicado por El Universal.

“Eso sí no sé, porque yo no sé de cuestiones de finanzas —y eso que soy administrador—. Pero lo que sí te puedo decir es que lo que está apareciendo en la 3de3 así es”, declaró.

Respecto a la solicitud de investigación presentada por el senador Javier Lozano Alarcón ante la Cámara alta, Biestro Medinilla aceptó que se escrute al candidato al gobierno de Puebla por la alianza Morena-PT-PES, pero tildó al ex panista de ser un “farsante”.

“Son una bola de sinvergüenzas, de farsantes. Que lo hagan y que busquen. Esta farsa está intentando sacar del hundimiento a los candidatos del PRI y del PAN”, señaló.

 

BARBOSA: UNA INTRINCADA ESTRATEGIA

Con base en escrituras públicas, El Universal develó que Miguel Barbosa Huerta y sus hijos eran dueños de 10 inmuebles con un valor total de 25 millones 156 mil pesos.

Es decir, casi el doble de lo que reconoció en su declaración patrimonial, donde sólo incluyó seis de las 10 propiedades, puesto que el resto se encuentra a nombre de sus hijos, Miguel y María del Rosario Barbosa Orozco, de 30 y 27 años, respectivamente.

Ayer, en conferencia de prensa, el senador con licencia insistió en que esos cuatro inmuebles adquiridos por él antes de 2012, pero escriturados a favor de sus hijos, no debían incluirse en la declaración patrimonial porque “ellos trabajan, tienen su propia forma de vida, su propio patrimonio”.

“¡Yo la puedo poner a nombre de quien sea, porque no era servidor público! ¡No tenía que meterlo en la 3de3!”, insistió.

Sobre la diferencia entre el valor de los seis inmuebles que reconoció y el precio establecido en las escrituras, Barbosa Huerta indicó que sólo reportó el usufructo vitalicio que obtiene de cada uno de ellos.

Por ejemplo, una casa de 116 metros cuadrados ubicada en Tehuacán, que en 2010 recibió por una donación y que valuó en apenas 46 mil 200 pesos. Ésta, admitió Barbosa Huerta, fue puesta a nombre de sus hijos.

“Pero un buen día decidimos que nos tenían que devolver el usufructo —no les cuento la historia porque se reirían— y así lo hicieron. Cuando te donan el usufructo, el valor de éste no es un valor de compra-venta, sino un valor de obtención del usufructo”, detalló.

Esto mismo aplicó con la posesión de un edificio ubicado en pleno centro de Tehuacán que valuó en apenas 46 mil pesos: “Tardé 24 años en construir un pequeño edificio, igual lo puse a nombre de mis hijos, y después nos donaron el usufructo. Por eso metí el valor de inversión de 46 mil pesos, no porque sea el usufructo (sino porque) es el valor de donación de la notaría que le pone el usufructo para el cálculo de impuestos”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *